Ignacio Larronde lanzó su primer disco

05-04-2018 | Montevideo |

Ignacio Larronde, músico, poeta y artista plástico uruguayo acaba de lanzar su primer disco “Luz en vela”  y lo presenta el próximo jueves 03 de mayo en la Sala Hugo Balzo del Auditorio del Sodre.

Un espectáculo que buscará generar una exploración sensorial y emotiva a lo largo de las diferentes ramas del arte, valiéndonos tanto de la música como de la pintura y la danza para hacer del público partícipe activo del hecho artístico.

Jueves 03 de mayo -Sala Hugo Balzo – Entradas en Venta en Tickantel 

A la hora de bautizar a este disco Larronde buscó encontrar algo que honre a cada una de las canciones por igual. Existieron dos elementos que las hermanaban desde su gestación: La vigilia y la combustión.

Todos los temas fueron creados en trasnoches de soledad que encendieron su  alma, algunas, “Canción de Arrullo” ,“Braille” o “Zamba de adiós” representan en si mismas la intimidad de la luz de la vela, o el calor del fogón de invierno. Otras “Identidad”, “Laberinto” o “Bestiario” son la vela de un barco, que aún estando rodeado de un mar de agua, puede incinerarse  y desaparecer.

Sin temor al eclecticismo, incluso dentro de las mismas canciones, el artista  no temió pasar de un rock pesado a un groove ochentoso (Sol en Soledad), ni de una canción popular Uruguaya a un Vals Veneciano (Pasillo), Larronde fue siguiendo lo que le sugerían las canciones, y es asimismo tarea del escucha, el transitar, y re significar estas vueltas de tuerca que durante todo el disco agregan desafíos incesantes en cuanto a cualquier posible clasificación de género.

Como las canciones que germinan,

iluminando noches de vigilia.

Como la intimidad ígnea

de la luz de una vela.

Como un velero que arde,

en un horizonte en calma.

Seamos luz,

Prendámonos fuego.”

Ignacio Larronde

Ignacio Larronde nace hace 23 años en Montevideo. Su primer acercamiento al arte se remonta a su infancia, estableciendo, con el dibujo, una relación que se desarrolla hasta la actualidad. Hacia los doce años de edad comienza la formación musical, dando lugar a un viaje sin retorno a un universo paralelo que constataría al instante toda teoría cuántica a a demostrar, dicha formación continúa dando paso a diversos docentes de guitarra, armonía, canto, y a un paso por le EUM.

El acercamiento con la literatura como expresión artística es el resultado de una necesidad nata a transmitir un mensaje claro, la prosa y su musicalidad establecen un ritmo en si mismo, al que no le hace falta más armonía que el silencio.

El equipo Humano  para la grabación del disco lo fui formando en base a las inquietudes de los temas, supe desde el segundo cero que Mauricio Ramos sería el baterista solo con verlo a través de una pantalla en un programa de TV.

Diego Janssen llevó a cabo el trabajo de producción  y la mezcla, y busqué nivelar su rock áspero al incorporar al equipo de producción a José Luis Placido (del proyecto El niño que toca fuerte) que se encargó de agregar su influencia electrónica popera, el disco es la bisectriz entre ambos.

La mayor riqueza musical la brindó Agustín Gardil, que no sólo grabó teclas, acordeones  y pianos del disco, sino que también asumió la enorme tarea de dirigir al cuarteto de cuerdas (los hermosos Rocío Fillia, Belén Ahunchain, Pablo Rodriguez y Kevin Vidales). Dichos arreglos de cuerdas fueron a su vez compuestos por Álvaro Pérez (Orgánica, Tabaré Cardozo), y  si hablamos de arreglos cabe mencionar el de vientos de “Laberinto” que fue realizado por Geremy Cajtak (The Party Band, Mala tuya) y ejecutado por Guillermo Olivera, Emiliano Pereira y Nicolás Grieco (quien también hizo el solo de “Mi Jazz”).

Completan el equipo a lo largo de todo el disco Valentín Cabrera (Chapital cuarteto) en bajo, Sebastián Mederos deslumbrando con la participación de su bandoneón en “Braille” y desde Argentina el gran Óscar Reta en Bombo legüero y Violín de la zamba.

El trabajo vocal fue una búsqueda lograda gracias al trabajo de Flavio Machado como Coach, quien se sumó también a regalarnos su voz en coros junto con la gran Bárbara Jorcín, quien es, a su vez, la voz femenina del dúo que cierra el disco.