Una turista del Parque Santa Teresa estuvo en contacto con una “Fragata Portuguesa” y debió ser asistida por personal sanitario.

FRAGATA PORTUGUESA

Una mujer, veraneante en el Parque Santa Teresa, rozó a un agua viva, más precisamente una de las denominadas “Fragata Portuguesa”, conocidas por poseer un fuerte veneno con efectos neurotóxicos. El Director del Parque, Coronel Gerardo Dattele, informó que la mujer fue asistida por el médico de la Fortaleza de Santa Teresa.

Desde hoy en algunas playas del parque se han podido apreciar esta especie de aguas vivas. La fragata portuguesa no es una medusa ni tiene consideración de ser vivo. Se trata de un conglomerado de organismos que se asocian como una colonia para sobrevivir. Juntos forman un hidrozoo de plancton gelatinoso, pero de forma independiente no podrían sobrevivir. Este conglomerado responde al nombre científico de Physalia physalis, pero comúnmente se llama carabela portuguesa, fragata portuguesa o falsa medusa debido a una especie de vejiga llena de gas que asoma por encima de la superficie marina y permite identificar su presencia en el agua. En la práctica parece una especie de embarcación o submarino sobresaliendo del agua.

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La mujer se recuperó satisfactoriamente. Las autoridades del parque están recomendando a los turistas tener precaución ante la presencia de este tipo de aguas vivas, y en caso de divisarlas, avisar de inmediato a los guardavidas o a los funcionarios del parque.

SANTA TERESA

Las fragatas portuguesas tienen tentáculos repletos de veneno que pueden llegar a alcanzar los 50 metros de longitud. Estos tentáculos se convierten en armas paralizadoras de otras especies a las que inoculan el veneno. Pero no solo son peligrosas para los habitantes del medio marino, sino también para los humanos. La picadura de una fragata portuguesa puede resultar mortal para un niño y para un adulto con la salud debilitada. Para una persona de peso y salud normal no debería resultar dañina en extremo y sus efectos pasarían en unas cuantas horas.

El Coronel Dattele informó además, que este tipo de aguas vivas no se veía desde 2016, y es la primera vez que en este verano 2020 una turista es afectada por una de ellas.

La fragata portuguesa pica como un mecanismo de defensa automático cuando se siente amenazada. En cada centímetro cuadrado de sus tentáculos hay más de un millón de elementos urticantes, es decir, que provocan en la víctima, en este caso en el bañista, una reacción alérgica.

Su picadura puede provocar fuertes dolores, vómitos y fiebre, náuseas e incluso resultar mortal. Su veneno es muy peligroso y permanece activo incluso cuando el ejemplar haya sido retirado a la arena. Por ese motivo es fundamental no tocarlo jamás.

En caso de picadura, lo primero es actuar para neutralizar el veneno retirando los restos de los tentáculos de nuestra piel. Según el lugar donde nos toque y en función de la distancia a un puesto de socorro o a una farmacia, se puede intentar lavar la zona con alcohol o con agua salada. No usar nunca agua dulce porque intensifica los efectos. Tampoco está recomendado usar vinagre, algo que sí funciona con la medusa común. No conviene aplicar agua fría, sino preferentemente caliente y usar después de una crema con cortisona.

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Las fragatas portuguesas se mueven a través de la corriente del Brasil, una enorme masa líquida marina en movimiento en dirección de norte a sur que circula sobre la plataforma continental brasileña en el océano Atlántico Sur. Es una masa de agua caliente tropical que fluye a lo largo del talud continental. Después de pasar por Brasil, llegan a costas uruguayas, sobre todo en el mes de febrero, momento en el cual aumenta la temperatura del agua.

En caso de encontrar una fragata portuguesa no intente tocarla, ni siquiera estando ésta muerta, ya que el veneno queda en los tentáculos.