34 años después, los investigadores descubrieron al asesino de Olof Palme, Primer Ministro Sueco.

OLOF PALME

Olof Palme 1927-1986

34 años después, los investigadores descubrieron al asesino de Olof Palme, Primer Ministro Sueco.

Punto final al mayor misterio de la crónica negra de Suecia. Más de 34 años después del asesinato del primer ministro Olof Palme, los investigadores han concluido que quien apretó el gatillo la noche del 28 de febrero de 1986 fue Stig Engström, más conocido como Skandiamannen, ‘el hombre de Skandia’. Así, quien fue considerado un testigo durante la primera fase de la investigación, se ha acabado señalado como el principal sospechoso del asesinato.

Así lo ha anunciado este miércoles el fiscal jefe del caso, Krister Petersson, en una rueda de prensa telemática desde Estocolmo, en la que ha añadido que se da por cerrada la investigación porque el sospechoso está muerto. “Como Stig Engström ha fallecido, no puedo procesarlo ni interrogarlo. Por lo tanto, he decidido cerrar la investigación preliminar”, ha manfiestado, asegurando que después de 34 años “es imposible ir más allá”.

 

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Eran casi las once y media de la noche, y el primer ministro salía de un céntrico cine de Estocolmo acompañado de su esposa, Lisbet. Acababan de despedirse de su hijo Mårten y su novia, e iban sin guardaespaldas. Pocos minutos después, hubo dos disparos: el primero fue el que fulminó a Palme, que murió al instante, incluso antes de caer desplomado al suelo. Tras el segundo disparo, que apenas rozó el hombro de Lisbet, el asesino huyó por una callejuela cercana y desapareció. Y huyó con el arma del crimen.

Las únicas pistas que encontraron fueron las dos balas, pero los investigadores nunca han conseguido dar con un revólver que encajara, tampoco en esta última fase, aunque han analizado más de 700. Esta ha sido una de las grandes decepciones de la rueda de prensa, que no se ha aportado ninguna evidencia física o técnica, como el arma del crimen o pruebas de ADN. Los investigadores han basado su conclusión en las declaraciones que hicieron los testigos durante la primera etapa de las pesquisas.

Engström, que se suicidó en el 2000, fue uno de los primeros interrogados por la policía, el día siguiente a la muerte. Fue él mismo quien llamó tanto a la policía como a los medios de comunicación para dar su versión de lo que había visto la noche anterior. Según Petersson, probablemente lo hizo después de que la televisión informara del aspecto físico y la ropa del asesino para posicionarse como testigo, al temer que fuera considerado sospechoso.

STIG ENSTROM Sting Engström

Explicó que había llegado al lugar del crimen pocos segundos después de los disparos porque trabajaba como diseñador gráfico en el edificio de la aseguradora Skandia –de ahí el sobrenombre–, a tan sólo 50 metros del cruce entre Sveavägen y Tunnelgatan, donde se cometió el crimen. Engström fue incluido como testigo en la fase inicial de las pesquisas, aunque después la policía dejó de considerarlo relevante. “Si el actual grupo de investigación hubiera estado allí hace 34 años, Engström habría sido detenido”, ha asegurado el fiscal, que ha lamentado los errores cometidos al principio, sobre todo al no tener en cuenta algunos testigos que ahora se han considerado esenciales.

‘El hombre de Skandia’ volvió a tomar interés en 2018, cuando el periodista Thomas Pettersson, tras 12 años de investigación, publicó un reportaje en la revista Filter (y posteriormente un libro) en el que señalaba a Engström como autor material, vinculándolo a círculos contrarios al primer ministro y a un posible proveedor de armas, además de evidenciar las incongruencias de su testimonio. En el último año, los investigadores han centrado sus esfuerzos en esta pista, entrevistando y recolectando muestras de ADN de familiares e intentando encontrar el revólver que encajara con los proyectiles. Algo que no han conseguido. Petersson ha argumentado que, aun teniendo la tecnología actual, el Instituto Nacional Forense ha asegurado que “no sería posible vincular un arma con las balas y la escena del crimen”, por lo que ha concluido que no se puede hacer nada más que cerrar el caso.

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Olof Palme lideró el Partido Socialdemócrata sueco desde 1969 y fue primer ministro en dos periodos (1969-1976 y 1982-1986). Su implicación en las luchas por la paz, la igualdad y los derechos humanos alrededor del mundo, además de su decidida reforma socialdemócrata en Suecia, le costaron enemigos dentro y fuera del país, lo que ha suscitado al menos media docena de teorías acerca de quién cometió el magnicidio.

El primer jefe del caso dedicó todo el primer año a investigar la implicación del movimiento nacionalista kurdo PKK siguiendo una pista que resultó ser falsa. También se ha especulado con la participación de la CIA, el KGB o los servicios secretos del apartheid de Sudáfrica. La pista sudafricana es una de las que ha cogido fuerza en los últimos años, investigada, entre otros, por el escritor Stieg Larsson, autor de la saga ‘Millenium’, que defendía que altos mandos del apartheid habían encargado el asesinato y que lo había perpetrado un miembro de la extrema derecha sueca. El fiscal del caso ha afirmado estar convencido de la conclusión a la que han llegado, aunque ha admitido que probablemente las teorías conspirativas seguirán.

La única persona juzgada y condenada por la muerte de Palme fue Christer Petterson, un alcohólico y delincuente común a quien Lisbet Palmer –fallecida en 2018– identificó como supuesto autor de los disparos. Fue condenado a cadena perpetua en 1988, pero quedó absuelto pocos meses después por falta de pruebas concluyentes.

CHRISTER PETTERSONChrister Petterson

Durante estas tres décadas, la policía ha interrogado a más de 10.000 personas, y más de 130 se han auto inculpado (todas han acabado descartadas). A lo largo de los años se han ido sucediendo fiscales y jefes de policía, en la que ha sido la mayor y más costosa investigación de la historia de Suecia: 500 millones de coronas suecas (unos 48 millones de euros) se han destinado a la investigación, además de los 50 millones de coronas prometidos a quien aportara una pista fehaciente que contribuyera a detener al culpable.

48 millones de euros destinados a la investigación, la mayor y más costosa de la historia de Suecia

¿Se pagarán estos 50 millones a Thomas Pettersson, el periodista que volvió a poner al ‘hombre de Skandia’ en el punto de mira? Según el fiscal, “Pettersson es el autor de un libro que ha investigado el caso y ha llegado a la misma conclusión que nosotros”. “Pero no puedo decir que haya tenido un rol importante en la investigación”, ha zanjado.

PLACA EN MEMORIA DE OLOF PALMEPlaca en memoria de Olof Palme, en el lugar donde fue asesinado

Este miércoles se cierra una investigación de 34 años, pero también un “trauma nacional” y una “herida” que seguía abierta en la sociedad sueca, según palabras del primer ministro, Stefan Löfven. Pero todo indica que las teorías sobre una conspiración internacional están lejos de desaparecer.