Hoy son las elecciones presidenciales en EEUU. El presidente Donald Trump ( republicano) y el exvicepresidente Joe Biden (demócrata) llegan al final de una de las campañas más duras y costosas de la historia por la conquista de la Casa Blanca con un discurso antagónico en el tema migratorio.

 

Hoy son las elecciones presidenciales en EEUU. El presidente Donald Trump ( republicano) y el exvicepresidente Joe Biden (demócrata) llegan al final de una de las campañas más duras y costosas de la historia por la conquista de la Casa Blanca con un discurso antagónico en el tema migratorio.


Según informa Univisión, ambos candidatos a la presidencia de Estados Unidos proponen una serie de medidas para mejorar el sistema. Mientras uno ofrece ciudadanía para los indocumentados, el otro promete seguir construyendo el muro en la frontera con México.

El mandatario no se aleja del lenguaje utilizado hace cuatro años cuando acusó a los inmigrantes mexicanos de ser violadores, asesinos y traficantes de drogas, mientras que su rival promete enviar al Congreso, en los primeros 100 días de su mandato -si es electo-, un proyecto de ley de reforma migratoria que incluiría un camino para la legalización de la mayoría de los 11 millones de indocumentados que viven en el país

En los últimos cuatro años Trump, por medio de memorandos y órdenes ejecutivas, ha cambiado reglamentos que instruyen la interpretación de las leyes de inmigración dejando por fuera al Congreso. En este esfuerzo, entre otras medidas, desarmó la política de asilo, aumentó los requisitos para la inmigración legal y redujo los programas de visas de trabajo a extranjeros.

A su vez, aumentó la capacidad de detención de indocumentados, modificó reglamentos y quitó poderes a los jueces de inmigración para acelerar juicios de deportación y delegó amplias responsabilidades en los agentes de inmigración de la frontera para negar beneficios legales disponibles.

Por su parte, Biden ha criticado la totalidad de las medidas migratorias implementadas por el mandatario en el marco de la política de tolerancia cero. Y redactó un plan que, para ser implementado, necesitará el respaldo de ambas cámaras del Congreso cuyo control también están en juego en las elecciones de este martes 3 de noviembre.


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Este 3 de noviembre se vota, además, la renovación de la totalidad de la Cámara de Representantes y de un tercio del Senado, se escogen gobernadores en once estados y una larga lista de cargos públicos estatales, condales y locales a lo largo y ancho del país.

El sistema electoral estadounidense, consolidado a lo largo de los años desde la aprobación en 1787 de la Constitución, cuenta con numerosas peculiaridades que la distinguen de los que rigen en el resto del mundo.

Qué se vota en las elecciones de EE.UU. 2020

Presidente. Como cada cuatro años, el primer martes después del primer lunes de noviembre Estados Unidos celebra elecciones para elegir presidente, que es el jefe del Estado, el líder del gobierno federal y el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. En la actualidad ocupa el cargo Donald Trump, que ganó las elecciones de 2016 como candidato del Partido Republicano, y es el presidente número 45 en la lista que inauguró George Washington entre 1789 y 1798.

Sin embargo, aunque el foco principal suele estar puesto en la carrera presidencial, en la misma fecha se celebran muchas otras elecciones, incluyendo la de miembros de las dos cámaras legislativas.

Cámara. En el caso de la Cámara de Representantes, se votará la totalidad de sus 435 miembros, que representan a otros tantos distritos repartidos por los 50 estados del país y que tienen un mandato de dos años. Las últimas elecciones a la Cámara tuvieron lugar en 2018 y en ellas el Partido Demócrata arrebató la mayoría a los republicanos al obtener 235 escaños frente a 200 (uno de Carolina del Norte quedó en el aire por denuncias de fraude hasta que en 2019 cayó finalmente del lado republicano). En la actualidad, la Cámara cuenta con 232 demócratas, 197 republicanos, un libertario y cinco vacantes.

Senado. La cámara alta, que en el modelo político de EE.UU. tiene una importancia capital, renueva cada dos años un tercio de sus cien miembros, cada uno de los cuales tiene un mandato de seis años. Este 3 de noviembre correspondería normalmente elegir a 33 senadores, pero en esta ocasión se celebrarán también dos elecciones especiales para sendos escaños en Arizona (para sustituir al fallecido John McCain) y Georgia (debido a una renuncia por motivos de salud), lo que eleva a 35 el número total en disputa. De estos 35 senadores, 23 son republicanos. En el conjunto de la cámara alta, el Partido Republicano tiene actualmente la mayoría con 53 escaños frente a 47 de los demócratas (incluyendo dos independientes), por lo que estos necesitan lograr tres más al menos para igualar las fuerzas. Si quedaran 50-50, en las votaciones deshace el empate el presidente del Senado, que es el vicepresidente o vicepresidenta que resulte elegido en la elección presidencial.

Gobernadores. También se celebran en la misma fecha elecciones a gobernador en once estados: Carolina del Norte, Dakota del Norte, Delaware, Indiana, Misuri, Montana, New Hampshire, Utah, Vermont, Virginia Occidental y Washington. De los 50 gobernadores totales, actualmente hay 26 republicanos y 24 demócratas, mientras que de los once estados donde se vota para ese cargo el 3 de noviembre, siete son ahora republicanos y cuatro demócratas. El estado asociado de Puerto Rico elegirá igualmente ese día gobernador, mientras que el territorio de Samoa Americana lo hará el 3 de marzo, coincidiendo con el llamado «Supermartes» de las primarias demócratas.

Otras elecciones. A todas estas votaciones se sumarán la elección de innumerables cargos públicos en los diferentes estados, que incluyen desde alcaldes a fiscales y responsables educativos, así como consultas a los ciudadanos sobre los más variados asuntos de carácter local o estatal, como un referéndum sobre la legalización del cannabis para determinados usos en Nueva Jersey y Dakota del Sur, la anulación de una ley que elimina las exenciones religiosas o filosóficas en la vacunación obligatoria en Maine, o cuestiones urbanísticas en Miami Beach (Florida).

Aunque el día oficial de las elecciones de 2020 en Estados Unidos es hoy 3 de noviembre (el primer martes después del primer lunes de noviembre), no se vota exclusivamente en esa fecha. Por una parte, está permitido el voto por correo y, por otra, en la mayoría de los estados hubo un periodo de «voto anticipado» en los centros electorales para facilitar que se ejerza ese derecho antes del día fijado. En estas elecciones, sobre todo debido a la pandemia de Covid-19, se ha disparado como nunca tanto el voto por correo como el anticipado en persona.

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Cómo se elige al presidente: el Colegio Electoral

Los ciudadanos participan en las elecciones presidenciales en los centros de votación o por correo, pero el ganador no es el candidato que más votos populares recibe, sino que se trata de una elección indirecta a través de lo que se denomina el Colegio Electoral.

En este órgano cada uno de los 50 estados tiene un número de electores igual al de miembros con los que cuenta en el Congreso (Cámara de Representantes y Senado), a los que se añaden tres de Washington DC, de manera que en la actualidad se compone de 538. California, con 55, es el estado con más electores.

Tras la votación popular, se hace el recuento de papeletas por estado. En 48 de ellos y en Washington DC el candidato que alcanza el mayor número de votos se lleva todos los electores que corresponden a ese estado. Solo Nebraska y Maine se rigen por un sistema diferente para distribuir sus miembros del Colegio Electoral: en Nebraska, dos de sus cinco electores se los lleva el vencedor en el estado y los otros tres el que gane en otros tantos distritos; en Maine, dos de los cuatro que tiene son para el ganador en el estado y los otros dos se otorgan por distritos.

El ganador final de las elecciones presidenciales es aquel candidato que obtiene más de la mitad del total de votos electorales, con lo que en esta ocasión deberá lograr un mínimo de 270.

Puede suceder, como ocurrió en 2016, que el ganador de las elecciones tenga más votos electorales pero menos votos ciudadanos.

Aunque en la noche electoral, con el recuento del voto popular, se suele conocer ya quién va a ser el presidente, oficialmente no se proclama un vencedor hasta que los electores se reúnen y votan en sus respectivos estados a mediados de diciembre.

Si ningún candidato obtuviera la mayoría de los votos electorales, la Cámara de Representantes se encargaría de elegir al presidente y el Senado al vicepresidente. Esto solo ha sucedido en una ocasión, en 1824, cuando la Cámara eligió a John Quincy Adams.

Quién ganará las elecciones, según las encuestas

Las encuestas vienen dando como ganador a Joe Biden frente a Donald Trump desde antes de que fueran proclamados respectivamente candidato demócrata y republicano en agosto. En la semana anterior a la cita del 3 de noviembre, las diferencias a favor de Biden se han mantenido en la franja de entre los siete y ocho puntos, según la media de encuestas de RealClearPolitics. No obstante, dado el sistema de elección de EE.UU., es necesario fijarse en los estados decisivos y que pueden cambiar de republicano a demócrata o viceversa, como Arizona, Carolina del Norte, Florida, Míchigan, Pensilvania y Wisconsin. En estos estados las diferencias están más ajustadas. En el caso de Florida, Carolina del Norte y Arizona, son de menos de dos puntos.

Cuándo es la investidura

El Día de la Inauguración tiene lugar cada cuatro años el 20 de enero (el 21 en aquellos años en que el 20 cae en domingo) y se celebra una ceremonia frente al Capitolio en Washington, sede de las dos cámaras del Congreso, en la que el presidente electo se compromete a «conservar, proteger y defender la Constitución de los Estados Unidos». El acto se da igualmente aunque se trate de la reelección para un segundo mandato.

Requisitos de los candidatos

Para ser presidente de EE.UU. hay que tener al menos 35 años, ser un ciudadano de Estados Unidos nacido en el país y haber residido en él durante 14 años. Una vez que el candidato recauda o gasta más de 5.000 dólares, debe registrarse ante la Comisión Electoral Federal y nombrar un comité de campaña que se ocupe de la financiación.

Quiénes votan en las elecciones de EE.UU.

Tienen derecho a participar en las elecciones todos los ciudadanos estadounidenses que tengan 18 años el día de la elección, si bien existen diversas limitaciones para ejercerlo. Aquellos que residen en territorios que pertenecen a EE.UU. pero no son estados (Puerto Rico, Samoa, Islas Vírgenes, Guam y las Marianas) no pueden votar en las presidenciales.

Además, cada estado tiene sus propios requisitos sobre la residencia o identificación del votante, más o menos restrictivos. En la mayoría de los estados tampoco pueden emitir el sufragio los convictos. En once de ellos, como Virginia o Florida, ni siquiera después de haber cumplido su pena en la cárcel y quedar en libertad. Del mismo modo, las normas estatales varían sobre las limitaciones para determinados enfermos mentales.

En qué consisten las primarias

Las elecciones primarias son el proceso por el cual las bases de los partidos políticos escogen a sus candidatos. En Estados Unidos este tipo de votaciones internas se utilizan no solo para elegir a los aspirantes a la presidencia, sino para muchos otros cargos públicos, desde congresistas a gobernadores o alcaldes.

En el caso de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre, el calendario inicial de las primarias comprendía desde el 3 de febrero hasta el 2 de junio de 2020, si bien la pandemia de coronavirus obligó a posponerlas en varios de estados, de manera que el proceso no concluyó hasta bien entrado agosto.

En realidad, hay dos tipos de elección de candidatos en EE.UU., en función de cada estado: las primarias propiamente dichas, que son las más extendidas, y los llamados caucus, como en Iowa. Las primarias son elecciones con voto secreto, gestionadas por las administraciones estatales y locales. Los caucus, en cambio, son una serie de asambleas organizadas por los partidos políticos a nivel de condado, circunscripción o distrito, en la mayoría de las cuales los partidarios de cada aspirante se agrupan en grupos y tratan de atraer a otros con discursos. El número de votos en cada grupo determina los delegados de los diferentes candidatos.

Tanto las primarias como los caucus pueden ser abiertos -la gente puede votar por candidatos de cualquier partido-, cerrados -solo participan los votantes registrados en cada partido- o mixtos, en los que se combinan ambas modalidades.

Para las elecciones de 2020, Joe Biden fue el ganador al obtener 2.671 delegados para la convención, mientras que en segundo lugar quedó Bernie Sanders, con 1.073.

Para qué sirven las convenciones nacionales

De los caucus y primarias de cada partido sale un determinado número de delegados para las respectivas convenciones, en las que se proclama oficialmente al candidato para las elecciones a la presidencia. En esta ocasión, la convención demócrata estaba prevista del 13 al 16 de julio en Milwaukee (Wisconsin) y la republicana del 24 al 27 de agosto en Charlotte (Carolina del Norte). Pero el Covid-19 alteró también estos planes: en el caso del evento demócrata se acabó celebrando entre el 17 y el 20 de agosto, y en un formato online; los republicanos, que habían planeado trasladar su gran fiesta a Jacksonville (Florida), finalmente la llevaron a cabo entre Charlotte y Washington.

Cómo se financian las campañas electorales

Al contrario de lo que sucede en países como España, las campañas electorales en Estados Unidos se financian en su gran mayoría con fondos privados, si bien la legislación también prevé unos limitados recursos públicos para este fin. De esta manera, los equipos de los candidatos despliegan, en general, grandes esfuerzos tratando de captar donaciones. Aunque existen una serie de topes para las contribuciones individuales a las campañas, en los últimos años se han desarrollado fórmulas que permiten donar de manera prácticamente ilimitada a través de los PACs (comités de acción política) y en especial de los llamados Super PACs.

Para las elecciones presidenciales y al Congreso de 2016 las campañas se gastaron un total de 6.500 millones de dólares. De esta cantidad, en torno a 2.400 millones corresponden a la carrera por la Casa Blanca, incluyendo las primarias. La candidata demócrata, Hillary Clinton, gastó 768 millones de dólares frente a 398 de su oponente republicano y finalmente vencedor, Donald Trump.

Fuentes: Univisión / AFP / ABC