La carrera para convertirse en el próximo presidente de Estados Unidos prosigue a medida que avanza el escrutinio en los estados que aún permanecen en disputa, en una espera marcada por las llamadas a “contar el último voto” por parte del demócrata Joe Biden y las demandas de Donald Trump para detener el recuento.

 

La carrera para convertirse en el próximo presidente de Estados Unidos prosigue a medida que avanza el escrutinio en los estados que aún permanecen en disputa, en una espera marcada por las llamadas a “contar el último voto” por parte del demócrata Joe Biden y las demandas de Donald Trump para detener el recuento.


La campaña de reelección del presidente de EE.UU., Donald Trump, anunció este jueves la presentación de una querella en los juzgados del estado de Nevada para detener el cómputo de sufragios al asegurar que se están contando “votos ilegales”. Nevada es uno de los estados que todavía no han completado el escrutinio y que podría resultar definitivo para elegir al nuevo presidente de Estados Unidos. Según las proyecciones de los medios estadounidenses, con el 86 % de los votos contabilizados, el demócrata Joe Biden aventaja a Trump por menos de un punto porcentual.

Varios representantes de la campaña de Joe Biden han asegurado esta tarde ante los medios que la victoria del candidato demócrata es “inminente” y la repsuesta de Trump “desesperada”.

Uno de los jueces del estado de Georgia encargados de la demanda de Trump por el recuento de votos ha desestimado la demanda, según AP.

Rusia estimó el jueves que las elecciones presidenciales en Estados Unidos muestran las “deficiencias evidentes” del sistema electoral en ese país, y expresó su esperanza de que el proceso no acabe en “disturbios masivos”. “Las deficiencias evidentes del sistema electoral estadounidense son visibles, lo que ha sido destacado innumerables veces por los observadores internacionales, incluida la OSCE, y expertos reconocidos en ese tema”, declaró la portavoz de la diplomacia rusa, Maria Zajarova, en rueda de prensa.

Es bastante fácil para la campaña de Trump demandar por irregularidades, pero es mucho más difícil presentar pruebas de irregularidades o un argumento jurídico convincente. Esto es lo que debe saber conforme comienzan a acumularse los litigios relacionados con las elecciones.

Es bastante fácil presentar una demanda por irregularidades, —en este caso, se alega que Pennsylvania infringió la ley al permitir que los votantes con boletas por correo defectuosas las corrigieran— pero es mucho más difícil presentar pruebas de irregularidades o un argumento legal convincente. “No entiendo cómo se vio afectada la integridad de las elecciones”, dijo repetidas veces el Juez de Distrito de EE. UU. Timothy Savage durante la audiencia. (Cualquiera que sea el dictamen del juez, es improbable que el caso tenga un efecto significativo, ya que, de acuerdo con un funcionario electoral del condado, únicamente se están cuestionando 93 boletas).

“Una demanda sin hechos comprobables que demuestren una infracción reglamentaria o constitucional, es solo un tweet con tarifa de tramitación”, comentó Justin Levitt, profesor de la Escuela de Derecho Loyola en Los Ángeles.

Levitt señaló que, generalmente, los jueces han ignorado el bullicio de la contienda y las bravatas en Twitter del presidente Donald Trump. “En realidad, han exigido hechos y no se han pronunciado sobre las demandas apasionadas de fraude o supresión de votantes”, dijo Levitt. “No han confundido las relaciones públicas con las bases de los litigios, y espero que eso siga sucediendo”.

Si Levitt tiene razón, puede ser un mal augurio para las impugnaciones legales de la elección presidencial. El número de casos está comenzando a aumentar rápidamente, pero las demandas legales no servirán de mucho a menos que, como en las elecciones presidenciales de 2000, la contienda termine siendo tan reñida que el resultado dependa de un margen de votos muy estrecho en uno o más de los estados imprescindibles para la victoria de un candidato.

Una de las pocas certezas es que no veremos una repetición inmediata del caso de Bush vs. Gore que Trump parece tener en mente. Horas después de terminar la votación, en un discurso a las 2:00 a.m. que provocó la condena bipartidista cuando declaró prematuramente que había ganado las elecciones, Trump describió infundadamente el conteo de votos en marcha como “un fraude al público estadounidense”. “Iremos a la Corte Suprema de EEUU”, dijo a sus partidarios. “Queremos que se detenga toda la votación”. Trump es famoso por ser pleitista, pero no es abogado ni parece entender que, aparte de una pequeña clase de casos (disputas territoriales entre estados, mayormente), las demandas no se originan en la Corte Suprema. La campaña de Trump tendría que presentar una demanda con un tribunal estatal o federal y, eventualmente, apelar un fallo adverso ante el tribunal superior. En el camino, como lo sugiere la anécdota del tribunal de Pennsylvania, la campaña tendría que presentar evidencia para respaldar su querella y, hasta el momento, no existe evidencia de fraude en los conteos en marcha, los cuales a menudo continúan más allá de la noche de las elecciones. El recuento de votos legítimos no es fraude, a pesar de lo que el presidente afirma en Twitter.


ODONTOLOGIA INTEGRAL DRA. EMMILY LONG

Cuando haya un panorama más claro del resultado de la elección presidencial en estados clave como Pennsylvania, cualquiera de los dos partidos podrá presentar litigios en los tribunales del estado para impugnar la legalidad de ciertas boletas o pedir un recuento, proceso descrito en la guía de ProPublica sobre las leyes electorales y las demandas relacionadas con las elecciones. El miércoles, durante una llamada en conferencia, varios funcionarios de la campaña de Trump informaron a sus partidarios que creían haber entrado en el “territorio de un recuento” en Wisconsin y Michigan, según un reportaje de The Washington Post. Ese mismo día, en una declaración para The New York Times, Bill Stepien, director de la campaña de Trump, indicó que planeaban pedir un recuento en Wisconsin “inmediatamente”.

           

Protestas en Portland luego de que Trump se proclamara ganador

El miércoles por la tarde, dicha campaña presentó una demanda ante un tribunal del estado de Michigan, solicitando que se ordenara que los funcionarios electorales dejaran de abrir las boletas enviadas por correo y de tabular votos hasta que se concediera a los funcionarios de la campaña un “acceso significativo” para observar el proceso. La declaración que emitió la campaña acerca de la demanda no explicó la forma en que los funcionarios electorales les limitaron el acceso, ni tampoco la razón por la que la campaña cree que esas restricciones violan las leyes del estado. La campaña también exigió “revisar las boletas que se abrieron y contaron cuando no tuvimos acceso significativo”, un posible preludio de una búsqueda de tecnicismos que podrían permitir que el equipo de Trump impugne las boletas emitidas a favor de los demócratas. La campaña presentó una petición similar el mismo miércoles en un tribunal del estado de Pennsylvania.

Otras demandas similares que presentaron los republicanos en Nevada y otros lugares no han tenido mucho éxito. En estas, la campaña básicamente pidió un acceso ilimitado a los centros de escrutinio de votos. Un juez que descartó una demanda similar en Nevada observó que los funcionarios de la campaña de Trump “parecían estar solicitando un acceso ilimitado a todas las zonas del área de conteo de votos y observación de toda la información relacionada con el proceso de tabulación”. Eso iba más allá de lo que exige la ley estatal, escribió, y otorgar la petición retrasaría el conteo de votos e impediría los protocolos de distanciamiento social. Por lo general, los códigos electorales de los estados permiten que los funcionarios de las campañas observen el escrutinio de los votos, pero no sin restricciones razonables.


Fuentes: Univisión / ProPublica – sala de redacción sin fines de lucro que investiga abusos de poder.