Docentes de la Udelar advierten sobre proyecto de ley acerca de niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)

 


Docentes de la Udelar advierten sobre proyecto de ley acerca de niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

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En setiembre de 2020 la Cátedra de Neuropediatría, la comisión ad hoc de salud mental de la Facultad de Medicina y la Facultad de Psicología de la Universidad de la República (Udelar), pidieron ser recibidos por la Comisión de Educación de Diputados para presentar su postura contraria al proyecto de ley «Trastorno Déficit atencional e hiperactividad (TDAH). Registro niños edad escolar».

A la comisión parlamentaria concurrieron por parte de la Facultad de Psicología de la Udelar las docentes doctoras Alicia Muniz y Adriana Cristóforo y magister Yliana Zeballos.

El Proyecto de ley, iniciativa del diputado colorado Jorge Schusman Kraft que se encuentra desde el 14 de julio a estudio en la Comisión de Educación y Cultura del Parlamento, propone un relevamiento de los niños con TDAH a los que se daría «una enseñanza especial basada en métodos conductistas». Zeballos explicó que no están de acuerdo con este planteo del proyecto ya que las investigaciones científicas demuestran que no sólo esa perspectiva es la que da resultados en estos casos, se pueden aplicar algunas técnicas de la teoría cognitivo conductual pero no únicamente, y no funcionan para todos los niños. «Se da una variabilidad en la situación de cada niño, y hay que ver qué funciona con quién», expresó.

Muniz apuntó que el proyecto también plantea construir centros educativos «especialmente adaptados» desde el punto de vista edilicio, para ellos. La iniciativa de agrupar a todos los niños con TDAH, «implica una marca en el niño que no se la va a sacar de por vida», subrayó. Zeballos manifestó que este planteo además va en contra del movimiento que lleva adelante Uruguay en los últimos años, que apunta a la transformación de las escuelas especiales en centros de recursos que dialoguen con las escuelas comunes y sean un apoyo para los maestros de aula. Añadió que Uruguay ha ratificado tratados internacionales que tienen que ver con los derechos de los niños en estos casos, con la educación inclusiva, con los derechos de las personas en situación de discapacidad, con lo que aunque lentamente, ha avanzado en la modificación del sistema educativo. La investigadora apuntó que el proyecto de ley responde a un modelo en el que «al niño se lo mira por sus conductas y se trata de controlarlo para que se ajuste a lo que el sistema espera en vez de cuestionarnos si no será un error que el sistema espere lo mismo de todos como si fuéramos todos iguales».

En cuanto a la propuesta del proyecto de crear un registro de los niños con TDAH, Zeballos señaló que habría que preguntarse para qué se va a usar este registro. Muniz por su parte señaló que la solución al problema no es hacer un registro de los niños porque con eso se vulneran sus derechos, se los clasifica, estigmatiza y excluye del lugar donde tienen derecho a una educación democrática. Zeballos acotó que además desde el 2015 existe en Uruguay el Sistema de protección de trayectorias educativas, que tiene un componente digital donde se encuentra toda la base de datos de los niños vinculados a los programas Gurí Familia y Gurí del Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP). En este marco hoy existen unidades compuestas por cuatro integrantes, con distintos perfiles entre ellos docente y socioeducativo, que apuntan a realizar el acompañamiento de trayectorias educativas y trabajan con los equipos de cada institución y con las maestras de las escuelas de educación especial. Añadió que este plan actual con el que las investigadoras coinciden apunta a un sistema educativo mucho más integrado e integrador, en el que es necesario avanzar y una dirección en la que hay que seguir invirtiendo.

Muniz explicó que el TDAH es un concepto que se encuentra en discusión, una categoría diagnóstica del manual de psiquiatría en infancia y adolescencia que clasifica una serie de conductas que tienen que ver con la distracción, la inquietud y la desatención, en niños y adolescentes. Añadió que aunque hace más de 20 años que se habla de TDAH, en los últimos 10 años el tema ha tomado una relevancia excesiva que ha provocado que algunos manifiesten que existe «una epidemia de TDAH». La docente consideró que lo que se da en realidad es una epidemia de diagnósticos de TDAH y que más allá de que no hay evidencia científica que el trastorno tenga causas genéticas o hereditarias, el punto fundamental es ver qué significa la conducta del niño que presenta estas características.

Señaló que cuando hablamos de las conductas de los niños nos referimos a las formas que estos tienen para hablar de su sentir, manejar su propio mundo afectivo, expresar su felicidad, sus malestares, sufrimientos y temores. Acotó que los niños no tienen la capacidad de expresar con palabras lo que sienten, estas no son suficientes, o reconocen su malestar pero no su sentir acerca de él. Sostuvo que de alguna manera aquello que no está representado en la mente se manifiesta por el cuerpo en forma de actividad excesiva, inquietud, impulsividad, todo lo que conforma la llamada «hiperactividad». Esta se asocia a las dificultades en la función atencional que tienen que ver con una forma de procesamiento de las tensiones, de las ansiedades, de las angustias, ligada a las primeras experiencias, a las formas que los adultos referentes, quienes han estado presentes los primeros años, lo han conectado con el mundo exterior.

¿De qué hablamos cuando hablamos de TDAH?

Muniz expresó: «madres ansiosas generan niños ansiosos», ya que se le transmite una forma de ser, de estar y de percibir y solucionar los problemas del mundo, de una manera que el niño internaliza, absorbe y con la que se identifica sin intermediarios. «No nos preguntemos porqué el niño está así, preguntémonos por qué los adultos estamos ansiosos, por qué corremos para todos lados», manifestó. Añadió que el problema no es tener la capacidad o no de atender, la dificultad se da cuando esta inquietud excesiva del niño e imposibilidad de focalizar en algo, afecta distintas áreas vitales, como su vida social y aprendizaje. Cuando el niño en el área social no puede terminar ningún juego o provoca discusiones con sus pares porque no puede esperar, esto le trae problemas.


Diagnosticar TDAH: un tema complejo

Zeballos señaló que cuando se habla de los diagnósticos de TDAH hay que pensar en la variabilidad de los mismos, en la singularidad de cada niño, en su contexto familiar, social, comunitario, barrial. El gran desafío a superar es que se unifiquen criterios de diagnóstico porque muchas veces los padres recorren caminos muy dolorosos, van a consultar de un lugar a otro sin entender mucho que le pasa a su hijo.

Muniz explicó que el déficit atencional se puede concebir y diagnosticar desde dos paradigmas, de acuerdo a en cuál de ellos nos posicionamos, el abordaje de la situación será diferente. Si se adopta el paradigma médico, biologicista y se considera al TDAH como una defecto de nacimiento en el lóbulo frontal del cerebro, se toma un camino, se apunta a reeducar, medicar y controlar al niño. Por el contrario si se opta por un paradigma más complejizador que se enfoque en la comprensión de que las dificultades de atención y de hiperactividad del niño son problemas de la subjetividad de la época, vinculados a los primeros momentos de su desarrollo emocional y a condiciones en las que vive, el abordaje será diferente.

Zeballos indicó que en la mayoría de los casos es cuando el niño ingresa a la educación inicial, que las familias o los maestros empiezan a observar algunas conductas que le traen dificultades. Estas tienen que ver con su integración al grupo, el relacionamiento con sus pares y con el docente y su adaptación al ritmo y la rutina escolar. Añadió que a partir de ese momento es necesario ser muy cuidadosos en la forma en que se construye la mirada sobre este niño porque la característica evolutiva por la que atraviesan a los 5 y 6 años es la inquietud, curiosidad y movimiento físico. Añadió que el diagnóstico de TDAH es complejo, para llegar a él es necesario observar, ver el proceso evolutivo de ese niño, el grupo y contexto familiar y comunitario en el que vive, el lugar que ocupa en el núcleo familiar y la percepción de los padres acerca de su propio hijo. El equipo de investigadoras de Facultad de Psicología plantea que dada la complejidad de este trastorno, es necesario que confluyan numerosas miradas para entenderlo, es fundamental que el diagnóstico sea interdisciplinario, lo que no sucede en Uruguay en la mayoría de los casos.

ODONTOLOGIA INTEGRAL DRA. EMMILY LONG

           


Despatologizar la mirada

Muniz señaló que existen movimientos que impulsan la despatologización de las infancias y adolescencias. Responden a los excesos actuales de una mirada que considera todo aquello que se sale de la normalidad que determina el sistema de productividad, de éxito, en la forma de ser de niños, niñas y adolescentes, como una forma patológica. Uruguay recibió llamados de atención de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes en los años 2005, 2010 y 2015 por el enorme aumento de importación de metilfenidato (Ritalina), que se dio entre los años 2000 y 2015. El crecimiento de la importación de este estimulante del sistema nervioso central, se debió a que aumentó muchísimo el diagnóstico de TDAH y la indicación de esta droga como forma de tratamiento. El llamado de atención de los organismos internacionales apuntó a que no había un seguimiento que explicara el porqué de este aumento ni los efectos del uso de la Ritalina en el cerebro de los niños. A partir de las primeras observaciones se estableció que los únicos que pueden recetar el metilfenidato son los psiquiatras y neuropediatras, (anteriormente podía ser indicado por cualquier médico). 

Zeballos apuntó que los psiquiatras infantiles y neuropediatras que recetan este fármaco están advertidos de no indicarlo para niños menores de 5 años, ya que no es posible hacer un diagnóstico que diferencie una característica evolutiva como la hiperactividad de una característica o síntoma que presenta este trastorno. «Muchas familias creen que la Ritalina es una solución mágica, pero se la administramos y ¿qué efectos causa esta medicación? ¿Qué pasa con el niño?, ¿qué pasa con su subjetividad?», apuntó Zeballos.

Muniz señaló que muchas veces son los padres los que piden medicación para el niño, porque creen que es el camino más corto para solucionar los problemas de conducta que manifiesta en la escuela. «En general funciona, pero no siempre y cuando pasa esto se da la escalada, cuando una medicación no alcanza se le agrega otra, y otra, se suman drogas y no se suman tratamientos», apuntó Muniz. La investigadora indicó que no plantean prescindir de la medicación en todos los casos sino no utilizarla como forma exclusiva de tratamiento. Acotó que existen situaciones extremas en las que el niño también se siente mal, la situación familiar es muy compleja, y puede necesitar medicación, pero esta no es la única forma de abordaje. Consideró que más allá de todos los avances que se han dado con el Sistema Nacional Integrado de Salud existe una falla en el sistema sanitario en cuanto a la accesibilidad de niños, niñas y adolescentes a los abordajes multidisciplinarios. Aunque existen en la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), el Banco de Previsión Social (BPS), y a nivel privado algunas experiencias acotadas en este sentido, estas no son suficientes. Además el abordaje requiere una mirada compleja, si se deriva al niño a la pedagoga, psicomotricista, psicóloga, foniatra y no se enfoca una situación de violencia que vive en su casa se lo sigue dejando desprotegido. Se dan por tanto una serie de rehenes de toda esta situación, el niño, la familia (siente vergüenza, se siente señalada, se vuelve muy pasiva frente a la indicación del medicamento) y la maestra que tiene que cumplir los requerimientos que le determina el sistema.

Muniz explicó que en el caso de los niños internados en instituciones totales (Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU), Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (INISA), clínicas psiquiátricas con convenio con el INAU) la patologización y sobremedicación es un problema aún mayor. Acotó que muchos de estos niños son víctimas de las situaciones familiares y sociales más crueles y transitan por procesos judiciales  que demoran en resolverse o no se solucionan y permanecen encerrados por largos períodos con tratamientos medicamentosos, algunos con hasta seis psicofármacos a la vez. 

Un sistema educativo que coloque el foco en el niño

Zeballos resaltó que las personas somos seres sociales por naturaleza, no podemos desarrollarnos aislados de otros o separados de los que son diferentes, necesitamos la diversidad humana, interactuar con otros, para desarrollar nuestra personalidad y proyecto de vida. Un cuestionamiento que realizan a los centros educativos es el tratamiento que hacen de las diferencias, cuáles son las propuestas, cómo adecúan lo curricular y lo pedagógico para que todos los estudiantes puedan estar presentes, participar y aprender, componentes que garantizan una educación inclusiva.

Señaló que las escuelas Mandela en primaria y el proyecto aulas Mandela en secundaria son un paso en este sentido. En la actualidad existen ocho liceos en los que funcionan estas aulas con una docente referente, especializada en toda la temática vinculada al aprendizaje, que trabaja en conjunto con el equipo educativo que muchas veces cuenta con un psicólogo y un trabajador social, abordando estas situaciones. El salto escolar de sexto año de primaria a la educación media básica les presenta bastantes complejidades porque pasan a un ciclo que tiene 12 asignaturas. Apuntó que es fundamental un acompañamiento en esta transición por lo que es importantísimo que el niño esté acompañado, para visualizar bien cuáles son los apoyos que necesita y cómo se coordina con el ámbito de la salud. Las familias muchas veces dicen: «si le fue tan mal en la escuela, no quiero que haga el liceo», es necesario trabajar con ellas esa percepción y sistema de creencias, para desarticularlos y afrontar el desafío de que el niño pueda transitar la educación media básica y media superior corrigiendo las cosas que el sistema no hizo bien. «Con esto se apunta a garantizar el derecho a la educación consagrado por la ley en Uruguay, un derecho habilitante, un derecho llave porque nos permite ejercer otros derechos», concluyó.

Añadió que en la actualidad aunque existen numerosos discursos que plantean que el sistema educativo no se ha aggiornado con los niños de hoy, este no está haciendo foco en el niño. La concepción de infancia se vincula a un proceso de construcción socio histórica y cultural, en algún momento de la humanidad no existían los niños y adolescentes como tal. En la actualidad además las infancias están atravesadas por las nuevas tecnologías las que han impregnado la subjetividad de los niños, llamados nativos digitales. «Estamos asistiendo a nuevos modos de ser, de estar juntos, de vincularnos, cómo se introduce la tecnología en la familia, en el ámbito educativo y el sistema educativo quizás en algunos aspectos está siendo obsoleto», expresó.

Acotó que es fundamental plantearse algunas preguntas como ¿Qué significados le atribuimos a lo que implica ser niño hoy?, ¿qué creemos que es un niño, un adolescente?, ¿cómo lo concebimos?. Señaló que es necesario replantearse cuáles son los propósitos de la institución escolar en la actualidad, para poder avanzar en su transformación que hoy se ve muy dificultada porque el sistema se resiste a los cambios.

Muniz sostuvo que es necesario una discusión y debate acerca de este tema tan complejo, para llegar a un consenso. «La diferencia de visiones para abordar la problemática se destraba en el diálogo», expresó. Zeballos por su parte apuntó: «los que trabajamos en la educación y pretendemos impulsar transformaciones debemos estar permanentemente generando contradicciones y dilemas entre las cuestiones que se le plantean, porque estamos atacando las raíces del sistema». Acotó que la formación docente también requiere una transformación, «la creación de la Universidad de la Educación en Uruguay es fundamental para garantizar la investigación acerca de nuestros propios problemas educativos, la extensión y la enseñanza», expresó Muniz.