Murió el represor Gilberto Vázquez, el exmilitar estaba condenado por 28 homicidios especialmente agravados

Murió el represor Gilberto Vázquez, el exmilitar estaba condenado por 28 homicidios especialmente agravados, estaba internado en el hospital Militar








Gilberto Vázquez, condenado por 28 homicidios especialmente agravados y por el secuestro y desaparición de María Claudia García durante la última dictadura, murió este viernes a los 76 años, Vázquez estaba internado en CTI del Hospital Militar hace varios días producto de un cáncer.

Vasquez habia retornado a la carcel el 23 de Diciembre de este años, aquel día la Justicia había decidido revocar la prisión domiciliaria que gozaba el represor Gilberto Vázquez, según un dictamen firmado por la jueza Dahiana da Costa.

De esta manera se da respuesta al pedido realizado hace ya más de un año por el fiscal especializado en delitos de lesa humanidad, Ricardo Perciballe, que había presentado un escrito con que procuraba establecer si Vázquez tenía que estar en prisión domiciliaria, y en caso afirmativo si esta debía realizarse en Rivera (como venía sucediendo) o en Montevideo.

Perciballe explicó que era un costo «importante para el Estado y todas esas cosas no se justifican en una persona que ha sido condenado dos veces por graves crímenes de lesa humanidad y una condena en Italia.

En el año 2008, el cineasta uruguayo Mario Handler estrenó su documental «Decile a Mario que no vuelva», una reconstrucción narrativa y emotiva de la dictadura. Para conseguir su objetivo, Handler entrevistó a decenas de personas de diferente signo político, quienes aportaron -más desde la vivencia que de la ideología- los hechos que consideraron más relevantes de ese período histórico. Durante la filmación, el director consiguió el testimonio del escurridizo Gilberto Vázquez, quien se encontraba entonces recluido en Cárcel Central.

Gilberto Vasquez fue consultado, cómo hacían para gente hablara, Vasquez dijo , ‘bueno, les empezábamos a pegar, les dábamos una pateadura, les dábamos en la cabeza con un fierrito’.

En esos fragmentos, Vázquez realiza declaraciones reveladoras. Por ejemplo, admite -al igual que otras fuentes militares- que el advenimiento de la dictadura militar no llega como una forma de combatir «mejor» a la sedición, sino cuando esta ya estaba prácticamente desarticulada.
«En cuatro meses el MLN estaba derrotado militarmente. Estaba ganada la batalla ,lo que no quiere decir que se ganara la guerra. La guerra no se gana hasta que se quiebra la voluntad de combatir del enemigo», expresaba.

«Durante el proceso (evita mencionar la palabra dictadura) nos mantuvimos en un silencio austero y el que calla otorga, así que estamos aceptando todo lo que se dice. Ya es aceptado hasta por la prensa de derecha que somos asesinos, pero lo que hicimos fue combatir», sostenía.

Durante el reportaje, Vázquez habla de su rol en la logia Tenientes de Artigas, de la que formó parte desde temprana edad. «Yo hacía el alineamiento estratégico, Gavazzo hacía el trabajo táctico, los mandados, él no era de la logia y seguía las directrices sin saber de donde venían. En la logia hacíamos por afuera el trabajo de como dirigir la estrategia de la cosa», recordaba.

«Yo sé leer y escribir, tenía fama de inteligente, entonces me ponían a trabajar en cosas estratégicas». Añadía entrevista adelante, recordando que «el objetivo táctico de tener fuerzas armadas es matar gente, destruir cosas. Usar las armas implica muerte y destrucción».





En cuanto al Plan Cóndor, coordinación de la represión en Sudamérica, aduce que surgió como respuesta a la Coordinadora revolucionaria, que agrupaba a grupos guerrilleros en la misma región «Duró del 76 al 80 y la info se intercambiaba ‘vía cristiano’ con el tipo adentro. Agarrábamos acá a un argentino y lo mandábamos para allá, y viceversa».

Sobre la práctica de la tortura, afirmaba que «es una cosa espantosa, suena como una cosa que uno disfruta pero es la cosa más espantosa para los dos lados, para el que lo recibe pero quizá igual o mas para el que lo hace. Una cosa que te queda pesando adentro es haberle pegado a un tipo que está agarrado».

En su declaración, sostenía que para obtener información había que «romperle los dientes a un tipo que de última está peleando por una cosa de la que está convencido, que es honesto, se está jugando por lo que cree que tiene que ser».

«Cuando nos topamos con los comunistas no teníamos idea de qué carajo era eso, hasta el día de hoy creo que seguimos sin tenerlo muy claro, porque lo nuestro no es lo intelectual. La actividad militar es práctica, es destruir cosas, matar gente», remarcaba.

«Los que preparan con el Che para ir a Bolivia no es el MLN , sino el Partido Comunista. El partido era fuerte y con la misma estrategia de la URSS , y tiene la burocracia preparada para hacerse cargo del gobierno», expresaba desde prisión, achacando esta reclusión a las labores de los medios.

«Por el tema de la prensa termino acá adentro, sin haber tenido una denuncia en 20 años. Los tupas nunca se quejaron de mi actitud con ellos y no porque no les haya dado fuerte, pero nunca hubo una queja. Me sigo encontrando con el Ñato (Eleuterio Fernández Huidobro) , con (Jorge) Marenales y nos seguimos saludando cordialmente y hablando», contaba.
Luego, vuelve a remarcar la falta de información de los militares acerca de la complejidad política de la época.

«No teníamos idea de lo que era Partido Comunista, Tupamaros PVP, anarquistas. . . para nosotros era todo enemigo, no sabíamos diferencias. Después me enteré con el Ñato que no eran comunistas, que estaban peleando para que fueran privilegiados los niños, los viejos, los enfermos, y ahí le digo, ‘para qué carajo estamos peleando si queremos lo mismo'». Según Vázquez, fue en ese momento que se vio posible una paz con la guerrilla. «Ahí con el Goyo (Gregorio Álvarez) y (Esteban) Cristi se planeó una tregua, pero por algún lado se metió Bordaberry se trancó la cosa, y nos seguimos agarrando a tiros».

Jose Bayardi



El ex ministro de Defensa, José Bayardi, expresó, la gran mayoría de las personas desaparecidas que hoy se buscan, «jamás empuñaron armas, y su único crimen fue pensar».