Hoy es el Día Internacional de Lucha Contra el Cáncer de Pulmón.

Hoy es el Día Internacional de Lucha Contra el Cáncer de Pulmón.

En Uruguay el cáncer de pulmón es uno de los más frecuentes y con mayor mortalidad. En el hombre es el segundo en incidencia, luego del cáncer de próstata, y el primero en mortalidad. En la mujer es el quinto en incidencia y el tercero en mortalidad.

Se registran anualmente un promedio de 1100 nuevos casos en hombres y 422 en mujeres. Mientras que en promedio anualmente ocurren 1004 muertes en hombres y 358 en mujeres (cifras preliminares del período 2014-2018, Registro Nacional del Cáncer).

Las tendencias del cáncer de pulmón están principalmente determinadas por los patrones de consumo de tabaco. En los últimos años se ha observado una disminución en la incidencia y mortalidad de cáncer de pulmón en los hombres pero un aumento de los casos y mortalidad en las mujeres. Esto se debe a la difusión social más temprana del consumo de tabaco (principios del siglo XX) en los hombres, que posteriormente declinó en base a las advertencias sobre sus consecuencias nocivas para la salud. Sin embargo, en las mujeres socialmente el consumo de tabaco comenzó varias décadas después, al igual que su disminución posterior, efecto que aún no se alcanza a observar.








La mediana de edad al diagnóstico en nuestro país es de 68 años para ambos sexos.

La mayoría de los diagnósticos de cáncer de pulmón se realizan en etapa tardía; en nuestro país el 91% se detectan avanzados (un 16.29% con diseminación ganglionar y un 74.72% con diseminación a distancia a otros órganos).

El factor de riesgo más importante de cáncer de pulmón es el consumo de productos derivados del tabaco, se estima que es el causante del 90% de los casos aproximadamente. El riesgo aumenta tanto con el número de cigarrillos fumados por día como con la duración del consumo. También influye la edad de inicio, el grado de inhalación, el contenido de alquitrán y nicotina de los cigarrillos y el uso de cigarrillos sin filtro. El humo de segunda mano (fumador pasivo) también es una causa importante de cáncer de pulmón. Fumar puros o pipas también se asocia con un mayor riesgo, en tanto varios estudios apuntan al consumo de cigarrillos de marihuana, dado que comparten varios de sus productos tóxicos (carcinógenos). Si bien todavía es necesario realizar más estudios, se advierte sobre los potenciales riesgos del uso de cigarrillos electrónicos y productos de tabaco calentado en el aumento de incidencia de enfermedades cardio-respiratorias y cáncer.

Dejar de fumar reduce el riesgo de cáncer de pulmón. Esto se hace evidente luego de cinco años sin fumar, con una disminución progresiva asociada con una mayor duración de la abstinencia. Dejar de fumar es beneficioso incluso entre pacientes que han sido diagnosticados de cáncer de pulmón.





Respecto al control del tabaco, Uruguay fue uno de los primeros países en tomar medidas activas. En 2004 se ratificó en el parlamento el Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud para el Control de Tabaco, lo que colocó a Uruguay en la lista de los primeros 40 países en hacerlo. Desde entonces se implementaron un conjunto de decretos centrados en la prohibición de fumar en espacios públicos cerrados, siendo el primer país libre de humo de tabaco de las Américas a partir de marzo 2006. Estos decretos fueron la base de la Ley 18.256 de 2008, centro de la legislación de control de tabaco actual. Esta ley también proporcionó espacio para la capacitación a los equipos de salud y tratamiento gratuito a los pacientes a través del Fondo Nacional de Recursos (FNR), garantizado en todos los prestadores de salud.  Se prohibió en forma amplia la publicidad, promoción y patrocinio de productos de tabaco. Estas medidas se acompañaron con un aumento de precios de los productos a través de impuestos. Este proceso de reglamentación se tradujo en cambios en la situación epidemiológica del consumo de tabaco y sus consecuencias, tanto en enfermedades respiratorias como cardiovasculares. También se observó una disminución del consumo de tabaco en adultos de 15 a 64 años y sobre todo en jóvenes escolarizados de 13 a 15 años (datos 2019). El control de tabaco como política de estado y sus logros ha dado a Uruguay un lugar de liderazgo aunque aún resten aspectos a mejorar.

Por otro lado, existe un amplio espectro de agentes ambientales y ocupacionales que pueden aumentar el riesgo de cáncer de pulmón.

Los más conocidos son el asbesto y el radón, pero también se ha asociado al arsénico, bis (clorometil) éter, cromo, formaldehído, radiación ionizante, níquel, hidrocarburos aromáticos policíclicos, polvo de metales duros y cloruro de vinilo. Algunos de ellos involucran riesgos ocupacionales (pintores, orfebrería, fábricas, entre otros). Muchos de estos factores actúan sinérgicamente con el humo del tabaco para producir cáncer de pulmón y a su vez son factores de riesgo independientes en los no fumadores.

Por otro lado, la quema en interiores de combustibles de biomasa sin procesar como madera o carbón se ha asociado con múltiples problemas respiratorios, incluido un aumento en la incidencia de cáncer de pulmón.

Respecto a la contaminación del aire, múltiples estudios han demostrado que la exposición a los gases de escape de diesel se asocia con un mayor riesgo de cáncer de pulmón. Este riesgo es proporcional al grado de exposición. Aunque estos factores están significativamente relacionados con el riesgo de cáncer de pulmón, debe recordarse que su contribución a la causalidad del cáncer es relativamente pequeña en comparación con los efectos del tabaquismo.