Murió a los 76 años una gloria del Club Nacional de Futbol, Julio Cesar «Cascarilla» Morales, el ex jugador de Peñarol Fernando Álvez lo recordó como, querido “cáscara” , un fenómeno como jugador, pero por encima de todo como persona. Y guapo de verdad!!!

Murió a los 76 años una gloria del Club Nacional de Futbol, Julio Cesar «Cascarilla» Morales, el ex jugador de Peñarol Fernando Álvez lo recordó como, querido “cáscara” , un fenómeno como jugador, pero por encima de todo como persona. Y guapo de verdad!!!

El Club Nacional de Football le dedicó una despedida en redes sociales. «Gloria de nuestra institución», escribieron desde el club, Cascarilla nació un 16 de febrero de 1945, en Montevideo.

«Cascarilla» jugó con los tricolores entre 1966 y 1972 y luego entre 1978 y 1982. Con el club obtuvo dos Copa Libertadores, dos Copas Intercontinental y seis uruguayos

Julio Cesar Morales obtuvo el cuarto puesto en el Mundial de México de 1970 y la Copa de Oro de 1980, su primer club en primera división fue Racing, se jugaba como puntero izquierdo, en el exterior jugó en el club FK Austria Viena entre 1973 y 1978.








LUNES, 14 FEBRERO 2022 , Hernán Navascués recuerda al eterno Julio César Morales en horas de profundo dolor

La muerte de Julio César Morales, acaecida hace pocas horas, conmueve profundamente el alma tricolor.

Es que la historia del club, grandes como pocas en el mundo, se fue logrando con jugadores de las más variadas condiciones y aptitudes, aportando todos en alguna medida, sus esfuerzos en el logro de triunfos trascendentes que la fueron forjando.  

De esa pléyade de jugadores, algunos son merecedores de un reconocimiento especial, por haber sido verdaderamente “grandes” y en esta categoría, sin duda alguna, “Cascarilla” ocupa un lugar de privilegio.

Fue y es, el tercer goleador histórico del club, precedido tan solo por Atilio y Scarone, para contribuir con su calidad futbolística, potencia de su tiro y sentido exacto de la definición, a conquistas que enaltecieron al club.

Fue seis veces campeón uruguayo, a pesar de que estuvo ausente durante siete años, cuando las necesidades económicas del club en su primera etapa como jugador, lo llevaron a jugar en Austria. Allá partió con la condición de campeón de la Libertadores y del Mundo en 1971, para, al volver, reiterar esos lauros máximos, a los que aportó treinta goles, siendo el máximo goleador en esta clase de lides en la historia del Club.-Fue y es, el tercer goleador histórico del club, precedido tan solo por Atilio y Scarone, para contribuir con su calidad futbolística, potencia de su tiro y sentido exacto de la definición, a conquistas que enaltecieron al club





Era un certero definidor, con su remate potente y siempre muy bien dirigido. Era capaz de levantar su pierna zurda a una altura sorprenderte para lanzar el tiro sin despegarse del suelo, en una muestra de destreza única y singular.

Dribleaba perfectamente y devolvía el balón muchas veces sin mirar. Y de esta forma, de taco, devolvió una pelota a Dardo Perez para que este convirtiera un gol decisivo contra Olimpia en la Copa del 80. Copa que comenzó con la clasificación en la Liguilla ante el tradicional rival, al que le convirtió desde que debutó en las lides clásicas, para, esa noche, con dos goles suyos desplazarlo de la competencia, la que finalmente Nacional ganó para conquistar otra vez al mundo.Era capaz de levantar su pierna zurda a una altura sorprenderte para lanzar el tiro sin despegarse del suelo.

Hernán Navascués recuerda al eterno Julio César Morales, Junto a sus compañeros Espárrago y Blanco, constituyeron un trío de grandes orientadores de los más jóvenes, para lograr los mismos lauros máximos, que ellos ya habían conquistado en 1971.

Entonces, junto a sus dos compañeros de esta segunda etapa, más Cubilla, Manga, Maneiro, Mujica, Montero Castillo, Ubiña, Ancheta, Brunel, Mamelli y el infalible Artime, en aquella primera conformaron uno de los más grandes equipos de todo el fútbol uruguayo a lo largo de su historia.

Y si entonces fue un excelente complemento, en la segunda fue un gran orientador. Pero por sobre todo, su sapiencia en el campo de juego, que reiteraba constantemente, era un deleite para quienes observaran su accionar.

Un jugador así, no era de extrañar que fuera doble campeón del mundo, lauro más que merecido para un clásico puntero de los más selectos en la historia del club y del fútbol uruguayo.

Decía que había que saber sentir el sonido de la pelota cuando se la golpeaba, porque contenía una música muy especial y de ese sonido dependía la eficacia del tiro.-

Seguramente esa música, en un momento tan especial dado por su partida, hoy no se ha de sentir, haciendo un silencio en señal de duelo, para quien como pocos la supo hacer sonar. Y junto a ello, todo el dolor del pueblo tricolor en su partida inmortal.-