Hoy 30 de abril se celebra el Día del Trabajador Rural

Hoy 30 de abril se celebra el Día del Trabajador Rural

El Día del Trabajador Rural, se celebra en Uruguay cada 30 de abril desde el año 2013. La celebración fue establecida a partir de una ley que lo declaró feriado pago y no laborable. La Ley 19.000 establece en su artículo 1 la declaración del día y del feriado pago, y en su artículo 2 establece que el Poder Ejecutivo “organizará y promocionará, durante ese día, las actividades y medidas necesarias destinadas a difundir la importancia de la labor del trabajador rural en nuestro país”.

A pesar de que en este año 2022 se dieron por finalizadas las medidas impuestas por la pandemia de Covid-19 tras dos años de restricciones, el Poder Ejecutivo no definió la realización de ninguna acción en el sentido de lo que marca la norma.

Como cada año, desde la Dirección General de Desarrollo Rural del MGAP saludan a las y los trabajadores rurales que realizando diversas tareas rurales, aportan a la producción agropecuaria nacional. Hoy les contamos dos historias de vida y trabajo en el campo.








Silvia Lemos es trabajadora rural, vive con su familia en una vivienda de Mevir en la localidad de Puntas de Carretera, Tacuarembó. Es colona y trabaja a diario en el campo, además de hacer las tareas de la casa.

“Mi familia está integrada por mi esposo y una hija de 12 años. Mi esposo es peón de campo, trabaja en una estancia toda la semana, y viene a casa los fines de semana. La hija estudia en el liceo rural de Caraguatá, va en ómnibus ya que le queda a unos 36 km”. Nos cuenta que a diario, va a la Colonia Emiliano Zapata, que queda a unos 20 km de su casa, donde son colonos junto a otra familia. Va en moto con su perro que la acompaña. “Me levanto a las cinco y media de la mañana, doy unas vueltas acá en casa y después salgo para el campo, seis y media o siete”.

Relata que el campo es mayormente zona de monte nativo agreste, y que tiene que revisar que el ganado esté bien. Cada mañana “junto el ganado, si hay que alambrar…se hace, hago leña”. Aunque reitera que la principal tarea es cuidar el ganado ya “que es un campo complicado, como está en la costa del Yaguarí, ayer por ejemplo, creció y tuvimos que sacar el ganado”. Cría ganado vacuno de carne y ovino, “los terneros machos cuando se destetan se venden para pagar la renta, y las ovejas son solo para consumo, además de sacarle la lana que se vende para pagar algún gasto chico, a un corredor que viene de Melo a levantarla”. Relata que “si llueve y no hay tormenta eléctrica, vamos…ahora como llovió tanta cantidad de agua, vamos porque hay que sacar al ganado más arriba, porque al estar crecido el arroyo, se los lleva”.

Para cerrar la jornada, retorna a su casa a las cinco de la tarde, donde ya se encuentra su hija que regresó del Liceo. Allí continúa con tareas de la casa, además “tengo gallinas, una huerta, para consumo de la casa, que tengo porque me ayudaron a conseguir a través del Ministerio de Ganadería”. Nos cuenta que los apoyos del Ministerio de Ganadería fueron a través del PPIR (Proyecto Piloto de Inclusión Rural) para hacer praderas, y también tienen apoyos del Instituto de Colonización.

Entre los colonos se ayudan, a veces la invitan a alguna Mesa de Desarrollo Rural, y participa, nos cuenta, en algún curso de Inefop, nos comenta.





Matías Álvarez es un joven asalariado rural, encargado de tareas de estancia, que vive en Polanco del Yí, Florida.

Nos relata su rutina diaria, “me levanto cinco y media, tomo mate y después salgo para el campo hasta el mediodía que se para para almorzar y retomo a las dos y media, hasta la tarde que dependiendo de las tareas diarias, ya volvemos”. A veces sale a caballo y otras en tractor, dependiendo de la actividad que le toca ese día, nos cuenta

Además “tengo un pedacito de campo de Colonización, hace dos años, voy y vengo, estoy dos o tres días acá y luego voy dos días allá en el campo mío, en Cuchilla de Santo Domingo, que queda a 40 km, donde está mi señora Noelia y mi hijo Lorenzo de siete años”.

“Hoy me levanté y fuimos a apartar ganado para mandar a frigorífico, se apartan los bichos más gordos de los otros, en la manga se mira que estén en condiciones, se revisan los ojos, las pezuñas y los dientes. Hoy estamos manejando unos 150 animales…en el campo de 1120 hectáreas, que son dos estancias juntas y estoy a cargo, hay un total de mil animales” de ganado bovino de carne.

Tiene 3 compañeros más trabajando fijo, en ocasiones viene más gente. Entre las tareas variadas tienen que realizar vacunación, marcar y castrar los animales cuando se compra, separar machos de hembras, revisar y separar el ganado por peso. Además alambrar y cambiar los eléctricos para separar parcelas donde los animales comen las pasturas.  Con la maquinaria que tiene el predio, tractor, sembradora, chilquera, se siembra pradera para los animales…”ahora marzo y abril, dependiendo del clima, se está sembrando todo lo que es verdeo de invierno, para alimentar el ganado”.

“Esta semana vine el martes y hoy viernes a eso de las siete de la tarde ya me voy para mi casa. Vuelvo el lunes que tenemos embarque a frigorífico, y ya me quedo acá. Allá en mi predio, hago cría de ovino y de vacuno, mi señora cría terneros guachos, se compran chicos y se dan de mamar dos o tres por vaca, de mañana y de tarde…los machos se venden para pagar la renta” nos relata. 

“También tenemos ovejas, más o menos 120, hay muchos corderos siempre”. Todos los machos se venden a fin de año y también se saca la lana para la venta. “Las hembras se dejan solo las que son melliceras, o sea que dan dos corderos, las otras también se venden”. Nos cuenta que su señora también trabajaba con él en la estancia, pero decidieron que era mejor que se quedara en el campo que tienen, para trabajar cuidando su ganado, donde vive con su hijo que va a una escuela rural y lleva en moto porque queda a 11 km de la colonia.