En acto del Día de los Trabajadores, la Asociación de Madres y Familiares de Detenidos y Desaparecidos reclamó «transformar la educación militar para que ningún joven vuelva a formarse bajo la doctrina de la seguridad nacional».

Asociación de madres y familiares de desaparecidos. Foto gentileza de @GSchiaffarino

En acto del Día de los Trabajadores, la Asociación de Madres y Familiares de Detenidos y Desaparecidos reclamó «transformar la educación militar para que ningún joven vuelva a formarse bajo la doctrina de la seguridad nacional».

Este domingo 1 de mayo, en el acto del Día de los Trabajadores, integrantes de la Asociación de Madres y Familiares de Detenidos y Desaparecidos plantearon una serie de reivindicaciones. Laura Boñani fue la encargada de la lectura de la proclama por parte de FAMIDESA, entre los puntos de la misma se destaca que no alcanza con presupuestar la búsqueda de detenidos desaparecidos sino obligar a las Fuerzas Armadas a hablar, solicitaron además, transformar la educación en la órbita militar que se destina a las nuevas generaciones.

En parte de la proclama señalaron “nuestros familiares fueron, son y serán parte de la clase obrera organizada, del movimiento estudiantil y del movimiento social, luchadores de un mundo nuevo”, que ” con sus fotos repetimos, firmemente, que nuestros familiares, son parte indisoluble de nuestro pueblo, Son y serán los trabajadores quienes mantengan y honren siempre las banderas de verdad memoria y justicia».








Texto completo de la proclama de FAMIDESA

1° de mayo de 2022.

Compañeros y compañeras,

Este primero de mayo volvemos a encontrarnos una vez más en las calles, movilizados junto a la clase obrera, el movimiento estudiantil y el pueblo en general. Hoy saludamos y agradecemos al PIT-CNT, a las y los trabajadores, en este día histórico, por permitirnos estar aquí y por compartir este largo camino de lucha.

Volvemos a hacernos presentes reivindicando que nuestros familiares fueron, son y serán, parte de la clase obrera organizada, parte del movimiento estudiantil y el movimiento social. Los recordamos una vez más como lo que fueron: luchadores y forjadores de un mundo nuevo. Con sus fotos, repetimos firmemente que nuestros familiares son parte indisoluble de este pueblo. Son y serán los trabajadores y los estudiantes, quienes mantengan y honren siempre las banderas de verdad, memoria y justicia.

Nos encontramos hoy ante un presente amenazado donde la defensa de la impunidad intenta a hacerse carne con una nueva ofensiva de los defensores del Terrorismo de Estado. Recordamos y reafirmamos nuestro repudio ante el proyecto de ley de prisión domiciliaria presentada el pasado año por Cabildo Abierto. Denunciamos que este proyecto hiere la batalla por verdad y justicia, beneficiando exclusivamente a quienes cometieron crímenes de lesa humanidad.

Los promotores ideológicos de la impunidad, no agotan su avanzada en un único proyecto de ley, sino que apuntan constantemente contra las organizaciones e instituciones defensoras de los Derechos Humanos. Una y otra vez, pregonan discursos que buscan reescribir nuestro pasado y pretenden “dar vuelta la página”. Debemos ser claros: no se puede dar vuelta una página cuando la historia continúa incompleta, cuando nuestros familiares nos siguen faltando, cuando nos seguimos preguntando ¿dónde están? ¿qué hicieron con nuestros familiares?

En complicidad, repiten discursos que no hacen más que justificar los crímenes cometidos. Nos hablan de héroes, de defensores de la sociedad y la paz pero nos preguntamos, ¿a quiénes defendían cuando torturaban, cuando secuestraban niños, cuando asesinaban maestros y mujeres embarazadas, cuando desaparecían a aquellos cuyo único crimen era pensar diferente?

No hay olvido ni reconciliación posible mientras la verdad siga secuestrada. Y son 197 verdades que nos siguen faltando.

Ante estos embates que buscan tender un manto de impunidad, reafirmamos que la responsabilidad fue y continúa siendo del Estado, quien debe comprometerse en la búsqueda de la verdad, y asumir también su accionar y complicidad en el Plan Cóndor, tal como lo reconfirman y exigen las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y los fallos del Tribunal de Casación de Roma.

La desaparición forzada no es un delito común, es un crímen de lesa humanidad que continúa siendo perpetuado en nuestro presente. Fueron crímenes cometidos por actores amparados por el Estado. Nuestros familiares fueron secuestrados por las Fuerzas Armadas y son ellos quienes saben dónde están. Así, continuamos exigiendo que es el Estado quien debe responder con la verdad; son sus máximas autoridades quienes deben exigir respuestas. No basta, no es suficiente, presupuestar la búsqueda, es necesario y urgente, que se obligue a las Fuerzas Armadas a hablar.





El Estado nos debe respuestas. Debe responder cómo, porqué, y quiénes organizaron y ejecutaron estos crímenes. Es el Estado quien debe develar y desmantelar todas las mentiras forjadas por la dictadura, sus cómplices y defensores, civiles y militares.

Sólo así, con la verdad completa, tendremos garantías para que esta historia no vuelva a repetirse. Y construir garantías de no repetición, implica erradicar las prácticas autoritarias, los privilegios mantenidos, transformar y democratizar todas las instituciones; transformar la educación militar para que ningún joven vuelva a formarse bajo la Doctrina de la Seguridad Nacional.

Es a esas futuras generaciones, a las que hoy ya son presente, a las que se les deben respuestas.

Por ello, este 20 de mayo volveremos a encontrarnos en una nueva Marcha del Silencio bajo la consigna: ¿DÓNDE ESTÁN? LA VERDAD SIGUE SECUESTRADA. ES RESPONSABILIDAD DEL ESTADO.

Convocamos a marchar y movilizarnos en cada rincón del país bajo esta consigna; a sembrar margaritas en cada lugar y así amanecer este veinte de mayo con nuestros desaparecidos presentes en cada hogar y en cada calle.

Porque todos somos familiares, es que en este contexto de profundos retrocesos, es cuando más urgente y necesaria se hace la reivindicación por la memoria, la verdad y la justicia. Porque nuestros desaparecidos son de todos, porque son parte de esta clase obrera y este movimiento estudiantil, porque son parte del pueblo, por eso hoy decimos presente.

¡Viva el Primero de Mayo!