Declaración Pública del XXXII Congreso del PCU “Centenario del Partido Comunista”

Congreso del PCU – foto: El Popular

Declaración Pública del XXXII Congreso del PCU “Centenario del Partido Comunista”

Del 27 al 29 de mayo de 2022, se realizó el XXXII Congreso del PCU “Centenario del Partido Comunista”.

Desde la organización señalaron que «fue una expresión de la democracia partidaria que sintetizó un período de aguda lucha de clases en el mundo, en el continente y en nuestro país y trazó perspectivas inmediatas y de largo plazo, tácticas y estratégicas, para contribuir a la lucha de nuestro pueblo para resolver a su favor las contradicciones planteadas.

Miles de comunistas, en más de 300 organismos, debatieron y propusieron, a lo largo y ancho del país y en la instancia final del 27, 28 y 29 de mayo, participaron 975 delegadas y delegados titulares y 218 suplentes.

La discusión del PCU estuvo planteada de cara a nuestro pueblo, sus luchas, sus necesidades y sus reivindicaciones. El acto inaugural fue una muestra de lo que se expresó a lo largo del todo el proceso del Congreso, nos rodearon nuestras y nuestros compañeros del Frente Amplio, de las organizaciones populares y un conjunto de delegaciones de partidos hermanos de América del Sur y saludos del resto del mundo. Agradecemos la solidaridad y asumimos con una gran responsabilidad las expectativas depositadas en nuestro Congreso.»








«Realizamos nuestro Congreso en el marco de la crisis orgánica y estructural del capitalismo. El capital busca hacer recaer los costos de esa crisis en los pueblos. Esto se expresó brutalmente cuando en medio de la pandemia y de su salida, se multiplicaron los mil millonarios y las ganancias de las trasnacionales, mientras millones de personas cayeron en la pobreza y enfrentan el hambre. El imperialismo, forma concreta de existencia del capitalismo, ha demostrado su incapacidad para resolver los problemas de la humanidad: se agrava la crisis económica, hay peligros de nuevas crisis financieras, se agravan la crisis ambiental, el hambre, la pobreza y la desigualdad.

EEUU, potencia hegemónica imperialista en declive, aumenta su agresividad y su peligrosidad. Desde nuestro Congreso reafirmamos nuestro rechazo a la guerra, nos pronunciamos por la paz, esto vale para la guerra entre Rusia y Ucrania, pero también para las casi 20 guerras en curso, de las que no se habla, provocadas en su inmensa mayoría por la política agresiva de EEUU y sus aliados de la OTAN.

América Latina enfrenta el impacto de la ofensiva del imperialismo norteamericano y de las oligarquías nacionales, por recuperar los espacios de poder político que habían perdido. Está ofensiva provocó retrocesos democráticos en varios países, pero la lucha de los pueblos ha encontrado caminos para avanzar. Ratificamos nuestra histórica definición antimperialista, la solidaridad con Cuba y su Revolución, asediada y agredida y reclamamos el cese del criminal bloqueo que sufre desde hace más de 60 años. Saludamos el triunfo. de la izquierda en Chile, con Gabriel Boric a la cabeza de una expresión unitaria y expresamos nuestro respaldo al Pacto Histórico y la candidatura de Gustavo Petro en Colombia, que consiguió el primer lugar en la elección de este domingo y disputará el gobierno en la segunda vuelta, y a la del compañero Lula, en Brasil, son elecciones que pueden influir en la correlación de fuerzas de toda la región. Así como expresamos nuestra solidaridad con las luchas de todos los pueblos de nuestro continente.

Nuestro Congreso buscó sintetizar las luchas de todo nuestro pueblo en el intenso período de estos últimos cinco años. Venimos de una derrota electoral con la pérdida del gobierno nacional por el Frente Amplio, lo que constituyó un retroceso para todo el movimiento popular.

Asumió el gobierno la fracción más conservadora del bloque de poder, hegemonizada políticamente por el Herrerismo, con una presencia importante del agronegocio y el capital financiero, un peso inédito de la ultraderecha y con componentes de rasgos fascistas.

Su política de restauración conservadora ha golpeado a las grandes mayorías. Una parte de las dificultades de nuestro país se deben al impacto de la pandemia, pero otra parte, y fundamental, es consecuencia de la aplicación dogmática de un ajuste neoliberal en medio de la pandemia. Fruto de esas políticas hoy Uruguay es menos libre y más desigual, por ello menos democrático.

El bloque de poder, y su expresión política en el gobierno, buscaron, aprovechando la pandemia y el impacto de la derrota electoral, imponer a marchas forzadas su ajuste, con la rebaja salarial, los recortes presupuestales y un instrumento central: la Ley de Urgente Consideración.

La respuesta a esta, con la conformación de un amplio frente social y político, para enfrentarla, el esfuerzo militante organizado de miles, permitió la hazaña democrática de juntar 800 mil firmas en medio de la pandemia. Esta fue la principal victoria popular de este período.

Ese esfuerzo se proyectó hacia el Referéndum, en el que no logramos el objetivo de derogar 135 artículos de la LUC. Pero ambas instancias de ese proceso mostraron la justeza de promover una línea de amplitud y lucha. La derrota habría sido no luchar, por la LUC y por el rumbo general.

El movimiento popular ha salido fortalecido de la campaña de firmas y el referéndum, con mayor organización de sus componentes principales, más unidad y mayor influencia en el conjunto de nuestro pueblo. El bloque de los cambios plantó cara al bloque de poder y demostró que tiene capacidad para disputarle la iniciativa política al bloque de poder.

Hoy están claros, cada vez más, los dos proyectos de país: de un lado el que expresa al bloque histórico, político y social, democrático y radical de los cambios, el de las grandes mayorías nacionales; con desarrollo productivo, inclusión social, distribución de la riqueza, defensa de la soberanía y profundización democrática. Del otro lado, el de las clases dominantes, que nos gobiernan, el de los malla de oro, con ajuste neoliberal, represión y recortes, concentración del poder y la riqueza y más dependencia. Hoy la contradicción sigue siendo en entre la oligarquía y el pueblo.

En lo inmediato se nos plantean los desafíos de dar respuesta a los problemas de nuestro pueblo. Enfrentar la carestía, la pobreza y el hambre, con soluciones urgentes, las medidas anunciadas por el gobierno llegan tarde y son absolutamente insuficientes. Exigir respuestas a la demanda de trabajos dignos y de salario justo. Reclamar soluciones para la inseguridad pública, la que decían que iban a solucionar en días y que luego dijeron que había arreglado la LUC. Organizar la defensa de la educación pública y la seguridad social. Desplegar la lucha por las empresas públicas, ANCAP Y ANTEL y contra la estafa en el Puerto. Promover y profundizar la gestión de los gobiernos departamentales del Frente Amplio en Montevideo, Canelones y Salto y de nuestros municipios. Luchar en la Rendición de Cuentas por recursos para la educación, la salud, la vivienda y las políticas sociales y en los Consejos de Salarios por revertir la rebaja de salarios, que impacta también en las jubilaciones y pensiones. Esas demandas no esperan, son para hoy.

Es un enorme desafío proyectar el nivel de unidad y movilización alcanzado en la campaña de firmas y en el Referéndum. El 1° de Mayo más grande de los últimos años y la gigantesca pueblada contra la impunidad de este 20 de Mayo, muestran la disposición de lucha de amplios sectores de nuestro pueblo.»





«En el mismo sentido, en el de acumulación de fuerzas del pueblo, se suman el Congreso del PIT-CNT, el Congreso del FA y sus elecciones internas, las victorias del movimiento popular en las elecciones del SMU, en la Universidad, en los representantes de trabajadores y jubilados en el Directorio del BPS y en las de representación de docentes en el CODICEN y estudiantiles en el Consejo de Formación en Educación.

También contribuyen a ese esfuerzo que el PIT-CNT está discutiendo su Plan de Acción y el Frente Amplio su Plan Político. Se están movilizando por sus reivindicaciones las y los jubilados con ONAJPU, los cooperativistas de vivienda con FUCVAM y un conjunto de organizaciones populares.

Tenemos que organizar y apoyar las luchas por las reivindicaciones inmediatas, pero, a la vez, levantar una perspectiva común que las proyecte y las potencie, eso implica construir nuevos niveles de unidad y demanda una expresión programática. Hablamos de todos los componentes del bloque histórico, político y social de los cambios, las organizaciones de: las y los trabajadores, estudiantes, jubilados y pensionistas, cooperativistas, movimientos feministas, ambientalistas y de la cultura.

El PIT-CNT ha resuelto en su Congreso, y convocado en el 1° de Mayo, a un Congreso del Pueblo, es una iniciativa valiosa, hay que apoyarla y trabajar para lograr la máxima amplitud y un diálogo mano a mano con nuestro pueblo en todo el país.

Todas las anteriores son expresiones concretas de la materialización, en el campo popular, de nuestro planteo político para la etapa, que caracterizamos como de acumulación de fuerzas: una línea unitaria, de masas, que promueva la lucha y levante una perspectiva transformadora.

El PCU llegó a este XXXII Congreso, en el marco de la conmemoración de sus 100 años y en los 30 años de la reafirmación de su carácter marxista leninista. También en el marco del crecimiento de su peso e influencia en sectores importantes del movimiento popular y en nuestra sociedad. Tuvimos un importante crecimiento del respaldo electoral, con nuestra histórica 1001 y el arco más amplio de alianzas en Unidad para los Cambios, logrando la segunda bancada parlamentaria del FA. Nos proponemos ensanchar esos espacios de alianzas, un momento importante para lanzar ese esfuerzo es el próximo 60 aniversario del Frente Izquierda de Liberación. Logramos una importante votación en las internas de nuestro FA, transformándonos en la primera fuerza. Tenemos una importante presencia en los tres gobiernos departamentales frenteamplistas, Montevideo, Canelones y Salto.

Todo esto no hace más que aumentar nuestra responsabilidad con las herramientas unitarias populares y con todo nuestro pueblo, por eso no eludimos ningún tema, ningún debate crítico y autocrítico y tomamos las decisiones que mayoritariamente entendimos justas.

El Congreso asumió que aún no tenemos el PCU que nuestro pueblo necesita y que las tareas que nos planteamos reclaman. Llevar a un nuevo nivel los esfuerzos por construir un PCU y una UJC más organizados, con mayor capacidad de militancia, con más afiliadas y afiliados y con más vínculos con nuestro pueblo y todas sus expresiones de lucha, es uno de los desafíos que nos planteamos resolver. Es parte de las insuficiencias a superar.

Las y los comunistas uruguayos, con modestia, pero con mucha convicción, nos proponemos contribuir con todas nuestras fuerzas a resolver a favor del pueblo las contradicciones que están planteadas a nuestro país. Un momento importante en esa dirección son las elecciones nacionales, pero hay mucha lucha por dar y mucho por construir para llegar a ellas y derrotar a las clases dominantes.

El XXXII Congreso levanta la bandera de la esperanza, y hace un llamado a la unidad, a promover la lucha, a organizar la ofensiva popular que nos permita enfrentar la restauración conservadora, derrotarla, reconquistar el gobierno nacional para el pueblo con el Frente Amplio, con un bloque político y social de los cambios más fuerte, con más peso e incidencia, para avanzar en democracia hacia una democracia avanzada.

Las y los comunistas uruguayos, estamos seguros, no defraudaremos las expectativas que nuestro pueblo ha depositado en nosotros.

29 de mayo de 2022
Congreso del Partido Comunista de Uruguay
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