El Ministro Javier García, señaló: «Cuando reiteradamente surgen voces cargadas de prejuicios y de un antimilitarismo adolescente que plantea eliminar las FF.AA, uno tiene el derecho a preguntarse: ¿a quién o quiénes se beneficiarían de que no existieran?»

El Ministro Javier García, señaló: «Cuando reiteradamente surgen voces cargadas de prejuicios y de un antimilitarismo adolescente que plantea eliminar las FF.AA, uno tiene el derecho a preguntarse: ¿a quién o quiénes se beneficiarían de que no existieran?»


Al exponer en los almuerzos de la Asociación de Dirigentes de Marketing, el ministro de Defensa Nacional Javier García aseguró que Uruguay cuenta con Fuerzas Armadas democráticas, constitucionalistas y republicanas, dijo que “la defensa nacional “es un tema de decisión política y ciudadana”.

El ministro dijo que “a partir de marzo de 2020, las FFAA tienen el respeto y el respaldo que se merecen de su mando civil y político, manifestó su resistencia a que “se quiera asociar a soldados y oficiales actuales con los enfrentamientos de hace 60 años”, y reafirmó la voluntad del gobierno de “trabajar por la paz y por la unidad”. “Este gobierno que lidera el presidente Luis Lacalle Pou, no tiene deudas con el pasado. No tenemos nada que nos avergüence ni compromisos con componendas o teorías de los combatientes”, sostuvo el secretario de Estado.






A continuación los principales conceptos del discurso del ministro García referidos a la gestión del Ministerio de Defensa.

Discurso del ministro

Me dicen que es la primera vez que ADM invita a un ministro de Defensa Nacional. Agradezco la distinción. En el pasado, un pasado extendido en demasía, en Uruguay se entendía que la Defensa era un tema militar, de cuarteles y soldados, ignorando el principio republicano de su mando civil y político.

Durante años el sistema político y la opinión pública prestaron atención a este tema solo cuando aparecieron temas vinculados al pasado reciente y los DDHH o situaciones que tomaron notoriedad por irregularidades administrativas. Por DDHH o por corrupción. 

En cualquiera de las dos circunstancias una visión reduccionista e injusta por desconocer el papel institucional que las FFAA cumplen y tienen.

Uruguay, como decía Wilson Ferreira, es heredero de la Patria en armas, y por eso este tema que ADM coloca en agenda, tiene un valor institucional fundamental. De Artigas hasta aquí el papel de las FFAA es parte de la Institucionalidad. Los cuatro partidos políticos más grandes en la actualidad fueron, en un hecho sintomático, fundados por militares. 

Uruguay cuenta con FFAA democráticas, constitucionalistas y republicanas y yo como ministro de Defensa Nacional siento el orgullo de junto al Presidente de la República, ser su Mando Superior y Constitucional. Las FFAA no son propiedad de ningún gobierno, ni partido político, son de la Nación. Son las FFAA de la Democracia y la República.

La Defensa Nacional es un concepto político y de ciudadanía, civil.

Los militares llevan adelante profesionalmente misiones y tareas que la política institucionalmente, el Poder Ejecutivo o el Parlamento, es decir los PPPP deciden. 

Cada uno de nosotros como contribuyentes, muchos de ustedes como empresarios, deberíamos poner más atención, exigir cuentas, sobre un área de nuestro presupuesto nada menor, que insume cerca de 500 millones de dólares anuales, representando un 1% del PBI, casi el 7% de los recursos de la administración central + organismos del 220.

En nuestro gobierno hemos definido que la política de Defensa Nacional está inscripta en un concepto más amplio que es la de estar al servicio de la seguridad humana, definido así por la ONU. Por ello reafirmamos, no es un tema de militares, es un tema de decisión política y ciudadana.

Según se señala en la resolución 66/290 de la Asamblea General, “La seguridad humana es un enfoque que ayuda a los Estados Miembros a determinar y superar las dificultades generalizadas e intersectoriales que afectan a la supervivencia, los medios de subsistencia y la dignidad de sus ciudadanos”. En la resolución se exigen “respuestas centradas en las personas, exhaustivas, adaptadas a cada contexto y orientadas a la prevención que refuercen la protección y el empoderamiento de todas las personas”.

Dentro de lo que permite la Ley, aquel concepto tradicional de una Defensa pensando en hipótesis de conflicto entre Estados está perimida. Vivimos en un continente de paz y no son esas las hipótesis de conflicto que justifican la necesidad de FFAA profesionales. No vamos a hacer la guerra a nadie.

Sin embargo, las nuevas amenazas, que son más peligrosas incluso que aquellas, hacen imperiosa y vigente esta necesidad. El narcotráfico, el terrorismo, los ciberataques, el cuidado y protección de nuestros recursos naturales y riquezas, el control del espacio aéreo, el cambio climático y sus consecuencias, las infraestructuras críticas. Todas estas son, entre otras, las nuevas amenazas a nuestra seguridad humana, donde la política de Defensa tiene un rol estratégico clave.

El país, nuestro país, tiene en sus FFAA un instrumento hábil, constitucional para enfrentar estas amenazas con independencia y soberanamente.

Alguien encomendaría a una empresa privada la protección de nuestra soberanía, o de nuestras fronteras y mar. Alguien en peregrina idea tercerizaría esta función esencial de su Estado / Nación.

Cuando reiteradamente surgen voces cargadas de prejuicios y de un antimilitarismo adolescente que plantea eliminar las FF.AA, uno tiene el derecho a preguntarse: ¿a quién o quiénes se beneficiarían de que no existieran? 

Permítanme contarles algo de lo que estamos haciendo, guiados por el “Compromiso con el país”, el programa de gobierno de la Coalición.

Lo primero es haber dado explícitamente un respaldo institucional y moral a nuestras FFAA y actuar sin prejuicios ni preconceptos. No vamos a permitir que la ideología y los prejuicios valgan más que nuestras instituciones.    

A partir de marzo de 2020, las FFAA tienen el respeto y el respaldo que se merecen de su mando civil y político. 

Nadie imaginó que apenas dos semanas después de asumir el gobierno, estallara la pandemia aquí y que esa amenaza que está escrita en nuestro Decreto de Defensa Nacional se transformara en un ataque biológico real que encontró a las FFAA en la primera línea en su combate. Las fronteras fueron controladas en todos sus aspectos sanitarios y migratorios con una institución que se desplegó inmediatamente para defender la salud los uruguayos. La Defensa Nacional tuvo ahí en nuestro concepto de Seguridad Humana, su prioridad en la defensa de la salud. Repatriación de compatriotas, cierre de fronteras, reparto de vacunas, traer respiradores, garantizar insumos médicos, todo lo que se necesitó.

Sin duda que Uruguay le debe a sus científicos y personal de la salud un enorme agradecimiento por su papel durante la pandemia, pero también a las FFAA le debemos reconocimiento por haber estado en primera línea de batalla. 

Las fronteras son áreas sensibles en cualquier país. El nuestro no escapa a eso. Son ámbitos de desarrollo y tránsito del crimen organizado, narcotráfico, contrabando, abigeato. 177 delitos en curso de este tipo fueron reprimidos y evitados desde marzo de 2020, así como 3640 ingresos irregulares al país, en el marco de la ley de fronteras que pusimos en marcha en esa fecha.

Desde marzo 2020 más de 800 efectivos se despliegan diariamente en tierra, mar y aire. Esta misión la iremos adecuando y perfeccionando.

En este sentido debo destacar el trabajo con agremiaciones de productores graneleros en el litoral o en Bella Unión con productores agropecuarios, y con cámaras de comercio de Salto, Paysandú y Rocha con los que hemos trabajado en temas de frontera y abigeato, en una interacción novedosa de ámbitos que generalmente no se comunicaban entre sí, como el de productores, comerciantes y emprendedores con el MDN y las FFAA. 

Venimos interactuando y profundizando el trabajo con el MDN de Brasil y Argentina. Es así que ya hemos coordinado con el Ministerio de Defensa de Brasil realizar, en el futuro, operativos en espejo, cada uno en su franja fronteriza, simultáneamente.





Quiero abordar la jerarquización de los soldados desde otro ángulo. Todos sabemos que los salarios de los soldados son los más deprimidos de la administración pública. Comenzamos en la Ley de Presupuesto 2020 y continuamos en la rendición de cuentas que se está votando ahora un proceso de recuperación salarial justo y necesario.

Para que tengan una idea, la brecha salarial entre un administrativo ingreso y un soldado de ingreso a marzo 2020 era casi de un 40% (36%). Hoy esa brecha se redujo a 25% y todo esto en medio de una economía signada por la pandemia. En la actual rendición de cuentas se están incluyendo fondos para que a partir del 2023 rija un aumento salarial para personal subalterno y oficiales jóvenes que llegará en los grados más bajos de soldado al 7,8% y a lo que se sumará por primera vez en la historia, partidas por nocturnidad cuando así corresponda.

En dos años y medio de gestión la masa salarial incremental para los grados más bajos llega a 1.743,373 millones de pesos, muy por encima a lo destinado en la totalidad del quinquenio pasado. Una vez más, la pandemia no fue excusa. 

Nuestras FFAA tienen un papel social con efectos también en la atención a la contingencia social y es así que el “Plan invierno y Frío polar” las tuvo en primera línea. A la fecha, las FFAA durante este año han brindado 12.501 alojamientos en apoyo al Mides.

En Uruguay las inversiones en Defensa son siempre cuestionadas. El vivir en una zona de paz hace ver lejanas estas cuestiones. Sin embargo, las amenazas que se mencionaron, el papel en las emergencias, así como la protección de nuestra soberanía en tierra, mar y aire y de los recursos naturales son parte de nuestra seguridad.

No podemos ponernos al día en un período, pero sí iniciamos un proceso imprescindible. En pocas semanas llegarán las nuevas patrullas costeras y fluviales desde EE.UU, los Hércules fueron vitales en la pandemia repatriando compatriotas, trayendo respiradores, ultrafreezers y en nuestra proyección antártica y esperamos concluir el proceso de compra de buques oceánicos tipo OPV, ya estamos construyendo la base oeste de la Armada Nacional en Fray Bentos. Asimismo, incluimos como condición para la extensión del contrato a la empresa concesionaria del aeropuerto de Carrasco que también se hará cargo de los aeropuertos del sistema internacional, un nuevo radar para Santa Bernardina en Durazno para el segundo semestre del 2023.

El gobernante tiene la obligación de tomar todas aquellas decisiones que nos hagan más seguros y libres. 

Desde el punto de vista institucional enviamos un proyecto de reforma de la Ley Orgánica de las FFAA.  En él establecemos criterios modernos y necesarios de trabajo conjunto de las FFAA a través del Estado Mayor de la Defensa, a quién estamos potenciando como organismo coordinador de todas las fuerzas. En ese sentido destaco la creación del Comando Conjunto de Ciberdefensa en ese organismo.

Asimismo, establecemos transversalidades en la formación de los oficiales con la idea de que las nuevas FFAA deben tener, desde la formación de sus profesionales, la visión de un trabajo conjunto y eficaz.  

A nadie escapa que impulsamos una política de cercanía de las FFAA con la sociedad, participando en distintas áreas para brindar apoyos y servicios a la comunidad. Son servidores públicos con una formación especial, en una organización vertical y muy versátil.  

Los soldados uruguayos tienen en los cuarteles su unidad base pero para este gobierno su accionar está en cualquier parte del territorio donde el mando político lo determine. Han colaborado y colaborarán en todo aquello que sea necesario para garantizar en su mayor grado la seguridad humana integral de los compatriotas. Por eso, días pasados ofrecimos la colaboración de las FFAA a las autoridades de la educación ante la incomprensible medida sindical de dejar sin guardia gremial que permita la alimentación de los escolares los días de paro. Ese es un límite que no se debió pasar. 

En materia internacional, donde somos reiteradamente reconocidos por la participación en misiones de paz en lo que a partir de 2005 es una política de Estado, ya que el FA pasó a apoyarlas al llegar al gobierno, hemos planteado a la ONU nuestra intención de participar en nuevas misiones con distintas capacidades, previa evaluación de cada una. Por ejemplo, propusimos a final del año pasado, en la Conferencia Ministerial sobre mantenimiento de la paz que organizó Corea del Sur, una fuerza de respuesta rápida, QRF por su sigla en inglés, integrada por 210 efectivos con su respectivo equipamiento, que podría estar pronta y entrenada para 2024.

Nuestro Ejército, casi en lo que puede parecer una contradicción deontológica, al revés de lo que define su naturaleza, es especialista en hacer y consolidar la paz. 

No quiero dejar de hablar de un tema que para todos es sensible, decía al principio que la poca atención que habitualmente se ponía sobre las FFAA estaba vinculada al llamado “pasado reciente”. En verdad para un país que no llega a 200 años de vida constitucional, 60 años no puede ser muy reciente, es casi la tercera parte de esa historia.

Me resisto a que se quiera asociar a soldados y oficiales actuales con los enfrentamientos de hace 60 años. Primero porque no es verdad y segundo porque esconde la intención de señalar a servidores públicos en general y a una institución en particular, las FFAA,  por lo que algunos hicieron. Yo no se si hubo 1, 2, o 20 demonios, pero tengo claro que los hubo vestidos de militar y de civil. Uruguay vivió enfrentamientos y violaciones a los DDHH que provinieron de militares y de militantes.

Hubo terrorismo de Estado y hubo terrorismo de algunos que luego fueron Estado.

Nuestra responsabilidad, mi responsabilidad como MDN, es trabajar por la paz y por la unidad.

Hemos sido objetivamente, sin discusión, en este gobierno quienes más información y de mejor calidad hemos brindado a organizaciones de DDHH y a la Justicia. Dimos incluso alguna información que otros, vaya a saber por qué, no dieron. Recibimos en dos años y medio, 255 pedidos de acceso a la información, que superan ampliamente a los 180 recibidos en los once años previos. Gran parte de ellos vinculados a temas de DDHH y el pasado. No nos preocupa en absoluto, porque el signo de nuestra gestión es la transparencia. Pero el repentino “impulso conocedor” referido a esos temas no deja de llamar la atención.

Este gobierno que lidera el presidente Luis Lacalle Pou, no tiene deudas con el pasado. No tenemos nada que nos avergüence ni compromisos con componendas o teorías de los combatientes.

No dejaremos de trabajar para que haya paz en los hogares que aún no encontraron a sus hijos y familiares desaparecidos, pero permítaseme decir que es hora también de construir futuro. Las nuevas generaciones también nos esperan.